Tras intensas labores de búsqueda, comisiones de los Bomberos de Miranda, Bomberos de Apure y otras instituciones hallaron sin vida y abrazados los cuerpos del niño Fabio Bastardo, de 9 años, y de su madre, Kiriaki Rebeca, bajo los escombros de las residencias Tahití en Caraballeda.
Su padre, Fabio Bastardo, permaneció en la zona siguiendo de cerca la operación de rescate, en la que participaron al menos nueve delegaciones internacionales, incluidos equipos de emergencia procedentes de España y Portugal. Días antes, los rescatistas habrían escuchado señales de vida del infante, lo que trajo como consecuencia el refuerzo de las labores en el sitio.
El hallazgo de Fabio y su madre ocurre en medio de un escenario doloroso para muchos familiares que, 20 días después de la tragedia, aún esperan encontrar con vida a sus seres queridos, mientras que los cuerpos de otras víctimas aguardan por ser reconocidos por sus allegados para poder ser despedidos dignamente