La oncóloga Marisel Gallardo reafirmó que su prioridad eran sus pacientes
JOSÉ CANINO
“Hice todo lo humanamente posible por ofrecerle mis conocimientos y experiencia a mis pacientes pues mi mayor anhelo era ver que cada uno pudiera recuperarse de su patología, sin embargo, desde que asumió la directiva actual del Hospital Victorino Santaella (HVS) estuve sufriendo acoso laboral”.
Así lo indicó la doctora Marisel Gallardo, excirujana oncólogo del HVS quien recordó que “semanas después que me prohibieron el ingreso a quirófano y solo me permitieron pasar consulta los directivos del hospital me hicieron entrega de un oficio donde se rescindía el contrato que tenía con el Ministerio de Salud sin dar mayores explicaciones o justificaciones”.
Declaró que “el seguimiento que estaba realizándole a los pacientes oncológicos se diluyo. No he sabido nada nuevo al respecto y es lamentable porque la única opción que queda para las personas es operarse en privado, aunque es evidente que muchos no tienen los recursos para dicho procedimiento”.
Informó que todo este problema se inició por “diferencias con el jefe del departamento quirúrgico y director del HVS, Alonso Ochoa, pues él quería pasar por encima de mi criterio médico en especial con los casos de pacientes con cáncer, más allá de que yo cuento con 24 años de experiencia en la institución y cuento con una especialidad en oncología”.
Desmintió además los rumores “que yo les cobraba a los pacientes por operarlos dentro del centro médico. Eso jamás ha sido de esa forma, mi prioridad era atender a cada uno de los que viniera con la mayor dedicación posible y así ofrecerle las opciones necesarias para que pudiese salir de manera satisfactoria de su patología”.
“En definitiva, toda la situación vivida estos meses ha sido como consecuencia a un problema personal que ha tenido el directivo conmigo el cual solo me presionaba constantemente mientras solo trataba de cumplir con mi trabajo y mi conciencia” /JC/rp. Fotografía: Ángel Pérez