Venezuela y Alemania se unen en una sola pasión
Jarillo Deutschtanzgruppe, que en su traducción al español significa Grupo de Danzas Alemanas El Jarillo, nació hace cuatro años en esa emblemática población del estado Miranda. Alexander Gerik, un joven emprendedor que junto a siete personas más fundó la agrupación, señaló que lo más importante para ellos es el rescate de sus tradiciones.
“En noviembre de 2012 nos iniciamos con miras a la celebración de la fundación de nuestro pueblo; en ese entonces ocho personas de la comunidad quisimos presentar una coreografía que recuperara nuestras raíces, sin el más mínimo conocimiento profesional de danza, sino a través de lo que aprendimos por internet”.
Las ganas de hacer que resurgiera la verdadera esencia de los bailes alemanes, que se venía perdiendo de a poco entre los habitantes de El Jarillo, lograron lo que ese grupo de chamos estaba buscando. Alexander manifestó que estaban verdaderamente preocupados porque ya no contaban con nada típico y decidieron tomar cartas en el asunto y desarrollar una polka alemana al finalizar la misa del aniversario.
Relató que fue tan bien aceptada su propuesta, que resultó un éxito total su presentación, y decidieron contactar a una agrupación que hacía lo propio en La Colonia Tovar. “Ellos nos animaron a formalizarnos y a darle fuerza de grupo un año después de aquel invento que ya lleva cuatro años de trayectoria. Con su ayuda montamos poco a poco varias coreografías”.
Fue así como llegaron a tener una presentación en la plaza principal de ese pueblo vecino, donde fueron captados por Ronald Gutman, presidente de la Asociación Oktoberfest de la localidad. “Nos observó detenidamente y luego se nos acercó para hacernos la propuesta de que nos integráramos a su festival, considerado el cuarto más importante a nivel mundial”.
Gerik explicó que tras esa oportunidad, los chicos de la agrupación vieron con mayor entusiasmo el proyecto y se animaron a armar más trajes y asistir a los ensayos que se pautaban. “Comenzamos a investigar a fondo sobre las danzas alemanas y fuimos acoplando su esencia con nuestras ideas, nos presentamos en el Oktoberfest 2013 y gracias a Dios nos fue muy pero muy bien porque comenzaron a surgir nuevas contrataciones”.
Exitosa fusión
Para la fecha, solo tres de los fundadores de la agrupación quedan activos, junto a 11 jóvenes más que se han entregado con verdadera pasión y compromiso para llevar adelante el concepto de trabajo que se trazaron al principio.
“Nos formamos de manera autodidacta, buscamos la música que más nos gusta dentro del género alemán para incluir en nuestros bailes de polkas, boarisher, schuplattler y bávaros; para fusionarlos en varias ocasiones con temas modernos que brinden al espectador una función apta para todos los gustos. Actualmente contamos con unas 15 coreografías”.
Pero más allá de eso, estos ingeniosos y carismáticos jóvenes con edades entre los 16 y 32 años, han puesto lo mejor de sí para reinventar su forma de transmitir cultura y con ello inculcar en niños y jóvenes el amor por sus raíces y educar a la sociedad sobre la verdadera naturaleza de ser jarillero, muy aparte de los duraznos, el turismo y los parapentes.
“Estamos conscientes de que así como tenemos descendencia alemana, también somos venezolanos, y precisamente por ello es que buscamos imprimirle esa chispa, jocosidad y picardía que caracteriza a la noble gente de esta bonita tierra. Todo eso conjugado con nuestra frescura juvenil nos ha brindado excelentes resultados”.
Cuando se quiere, se puede
Gerik refirió que por la ausencia de espacio físico, porque en El Jarillo no cuentan con una Casa de la Cultura, se han visto restringidos de dictar clases para crear una agrupación como la de ellos, pero infantil.
Sin embargo, para la labor que desarrollan cuentan con el apoyo del señor Alfredo Zea, propietario de una reconocida posada del lugar, quien les ha permitido desde hace ocho meses realizar sus ensayos en dichos espacios.
“Gracias a la dedicación y empeño que ponemos cada uno de nosotros para que las cosas nos salga bien, es que hemos conseguido cotizarnos en diferentes eventos públicos y privados a nivel nacional; también hemos sido acreedores de varios reconocimientos que nos llenan de orgullo y satisfacción, pero el que más nos da alegría es el aplauso y verdadero apoyo del público”.
Cabe destacar que todo lo que estos admirables hacedores de cultura realizan es a través de autogestión; vestuario, traslado y logística corren completamente por cuenta de cada uno de los muchachos, pero eso no pierden ni por un segundo las ganas de seguir adelante.
Una gran familia
El vínculo de amistad y compañerismo que han creado dentro de Jarillo Deutschtanzgruppe es tan significativo que entre ellos se consideran una verdadera familia.
“Cuando pasamos algún tiempo separados, en pausa o vacaciones nos extrañamos de una manera indescriptible; siempre estamos pendientes el uno del otro y es algo muy bonito. Cada vez que vamos a una presentación gozamos un mundo, así que esto más que un trabajo es una pasión”.
Precisamente por esa relación que han forjado, Alexander se atrevió a decir en nombre de todos sus compañeros: “El amor por lo nuestro ha sido la clave que nos ha conducido al éxito; ya nuestros padres y abuelos hicieron bastante por nosotros y por El Jarillo, ahora nos toca seguir adelante por ellos poniendo nuestro granito de arena para perpetuar lo que somos”.
Estudiantes de bachillerato, universitarios y profesionales en diferentes ramos hacen parte del equipo de trabajo de esta agrupación de danzas. “Hay un chico que se dedica a la creación de vinos artesanales, yo soy administrador, hay una chica de mercadeo; y aún con nuestras ocupaciones y proyectos personales, tenemos un ladito muy importante para llevar adelante por convicción propia este trabajo que nos colma de satisfacción”./Maribel Sánchez/ac/Foto: Alexander Offerman/