La Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) calificó este sábado como un «importante revés» la muerte de Héctor Guerrero Flores, alias «Niño Guerrero», máximo líder de la organización criminal transnacional Tren de Aragua.
El jefe de la agencia, Terrance Cole, advirtió a través de un comunicado que el deceso del capo es un recordatorio de que «ningún refugio es permanente» y que los líderes delictivos no pueden escapar de la justicia. Cole enfatizó que la presión constante de la DEA y sus aliados continuará sobre estas estructuras —catalogadas como cárteles terroristas por Washington— para debilitar su capacidad de traficar drogas y propagar la violencia en la región.
El fallecimiento de uno de los delincuentes más buscados de Sudamérica, por quien se ofrecía una recompensa de cinco millones de dólares, fue confirmado por el presidente Donald Trump tras ejecutarse una operación del Comando Sur en coordinación con las autoridades venezolanas.
La intervención sella un golpe estratégico contra la banda delictiva, a la que la justicia norteamericana acusaba de operar bajo el amparo del chavismo en redes de extorsión, secuestro y trata de personas.