Aseguran que no es una enfermedad contagiosa
ELIZABETH FLEURINE
La hemofilia es una enfermedad hereditaria poco usual, la cual es trasmitida de padres a hijos de generación a generación, donde la sangre no coagula de manera adecuada por la falta de proteínas.
El médico general Pedro Arreacha señaló que quienes padecen esta enfermedad suelen sangrar más de lo normal al sufrir una lesión, por ello hay que estar atentos, ya que el sangrado interno puede ocasionar daños en los órganos y tejidos.
“Esta es una patología que se transmite por medio de una carga genética relacionada con el cromosoma X, el cual viene directamente de la madre, es decir la mujer la trasmite a un hijo varón quien la padece, mientras que ella solo es portadora, por ello en el caso femenino es una enfermedad poco usual”.
Acotó que la hemofilia no es contagiosa, que tambien puede presentarse cuando ocurre una modificación genética de forma espontánea donde no intervienen factores genéticos.
“Los síntomas, así como los signos varían considerablemente de acuerdo a los factores de coagulación, ya que si el factor de coagulación se encuentra leve el paciente puede sangrar posterior a una cirugía o una caída, mientras que cuando esta grave las personas pueden sangrar sin causa aparente”.
Agregó que los moretones grandes y profundos, sangrado anormal después de vacunarse, sangrado en la orina o en las heces, sangrados excesivos después de una lesión, cortes o procedimientos dentales son síntomas de alarmas que deben ser atendidas por un especialista.
Expresó que hasta la fecha no existe una cura definitiva para la hemofilia, sin embargo, la aplicación de tratamientos puede ayudar en gran manera a los pacientes, ya que pueden alcanzar los niveles recomendados de coagulación en la sangre. EF/ct Foto: Yuliettsha Molina