La Organización Mundial de la Salud (OMS) solicitó a todas las partes beligerantes en el este del Congo un alto el fuego inmediato, con el objetivo de permitir el acceso de los equipos médicos y contener la propagación del nuevo brote de ébola, catalogado como un riesgo muy alto a nivel nacional.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, reconoció que el conflicto armado y el desplazamiento de la población complican la lucha contra la enfermedad. Consideró imprescindible un alto el fuego, incluso si es temporal.
“Aunque sea breve, aunque sea solo el tiempo suficiente para permitir el paso de los trabajadores sanitarios”, señaló.
Agregó que “hay personas que están muriendo de ébola, hay niños enfermos, familias que sufren. Ninguna causa, ningún conflicto, ninguna reivindicación vale condenar a personas inocentes a morir por una enfermedad que puede prevenirse”.
Tedros lanzó este mensaje a la población, como lo hizo semanas antes al pueblo de Tenerife, cuando se aprestaba a recibir al crucero donde se había declarado el brote de hantavirus.
El jefe de la OMS reconoció que hay otro problema en la contención del ébola: la ira y la desconfianza en algunas comunidades, y aseguró que entiende la razón de ello.