La confrontación de San Siro vio un recital romanista ante un perdido Milan. Y es que el Roma, bajo la atenta mirada del español Ramón Rodríguez Verdejo “Monchi”, nuevo director general deportivo, que estaba en la tribuna, apabulló desde el pitido inicial.
Dien puede dar las gracias el Milan a su guardameta Donnarumma, de 18 años y ya internacional absoluto con Italia.
El Roma de Luciano Spalletti mató a su rival con buen robo de balón y un vertiginoso contragolpe, casi siempre en superioridad numérica. El conjunto romano, en apenas tres-cuatro toques, con un velocísimo egipcio Mohamed Salah, hacía la transición de área propia a la rival y se plantaba ante Donnarumma.
Así llegaron los dos primeros goles en apenas media hora: ambos a cargo del bosnio Edin Dzeko (8’ y 28’), y bien pudieron llegar al menos un par más antes del descanso, pues el Roma envió dos balones a los palos tras haber tocado previamente lo justo Donnarumma con grandes intervenciones los disparos de Diego Perotti (17’) y de Nainggolan (38’).
El Milan se veía maniatado ya desde el centro del campo, sin rumbo ni respuesta e intentaba romper la defensa visitante con la inspiración y calidad de la conexión española Gerard Deulofeu-Jesús Joaquín Fernández “Suso”. Muy poco este domingo.
En la segunda mitad, el partido se igualó algo, pero únicamente porque el Roma bajó el ritmo. Eso sí, cuando apretaba volvía a llevar el peligro sobre la meta milanista. Pudo llegar el triplete de Dzeko (67’), pero remató alto en inmejorable posición, e incluso siete minutos después si Donnarumma no lo evita.
El Roma se sintió herido por el gol y lanzó de nuevo su mortífero contragolpe. El Shaarawy (78’), en bella acción, y el capitán De Rossi (88’) al transformar un penalti que conllevó la expulsión de Paletta, pusieron el 1-4 final./ac