Este noble campeón inició su carrera a los 14 años
“El deporte es el currículo de un país”. Tal afirmación pertenece al súper campeón carrizaleño de Artes Marciales Orlando Martínez, que apunta de disciplina, constancia y empeño ha cosechado una admirable trayectoria dentro del mundo deportivo, con lo que ha dejado siempre muy en alto nuestro gentilicio.
Además es el creador del programa de entrenamiento UPDF, que se refiere al Uso Progresivo y Diferencial de la Fuerza, con el que viene desarrollando una interesante propuesta educativa. Martínez aseguró que entrena Taekwondo desde los 14 años de edad, su decisión de inclinarse hacia artes marciales obedece a que durante una etapa de su juventud fue víctima de bullying.
“De alguna u otra manera todos los del género masculino hemos pertenecido alguna vez a una disciplina de este rango, de niños, en algún momento, fuimos inscritos en karate, judo o cualquier otro arte marcial; yo no fui la excepción a la regla y tras vivir momentos incómodos me atreví a entrenar para aprender a defenderme”.
Al cumplir los 16 años cambió al Chuong Nhu, que es una fusión de varias disciplinas que le permite al atleta desarrollarse en cualquier ámbito, es algo como el MMA. “Ahí me hice cinturón negro, gracias a las enseñanzas del maestro Renzo Ignacio, luego pasé al Kenpo Karate donde conocí al maestro Antonio Honzanni, quien me metió en la élite de las peleas; desde que comencé con él fui a Guatemala, Argentina, Canadá, Colombia y muchos otros países más”.
Desde entonces han sido imparables los premios y reconocimientos que se ha adjudicado Orlando. “Boston fue testigo en 2014 cuando me convertí en campeón de mi categoría en pelea continua, que es la de peso pesado 90 – 92 kilogramos, tras vencer a Mohamed Alí. Luego peleé en el Panamericano de Miami donde me titulé campeón en combate ligero e hice lo propio en México”.
El último campeonato que Martínez ha disputado fue en noviembre del año pasado por la WKL, World Kickboxing League, donde se enfrentó al estadounidense Manny Reyes, “quedamos empatados en la categoría y nos adjudicamos el cinturón correspondiente”.
Pero no todo ha sido internacional, porque para llegar allí tuvo también un impresionante desempeño en nuestro país, por ejemplo en el circuito OVAM del 2013 donde se tituló campeón nacional; mientras que para 2014 fue subcampeón y en 2015 se posicionó en el tercer lugar. Antes de eso fue condecorado como atleta del año por la alcaldía de Carrizal en 2008.
Orgulloso triunfador
Colmado de mucha energía, buena vibra, entusiasmo y orgullo manifestó, “no hay nada en la vida que se pueda comparar con el hecho de estar fuera de Venezuela, representándola como deportista y escuchar las notas del Himno Nacional en la voz de unas siete u ocho personas, que enardecidas por tu desempeño, te hacen ese gran regalo”.
“Eso lo experimenté en EEUU el pasado año, y me hizo sentir una cosa indescriptible. Es muy bonito que a pesar del momento tan difícil que estamos enfrentando en el país, podamos sentir ese apoyo y palabra de aliento de tus pares que están fuera de nuestras fronteras, en ese instante de gloria se le agua el guarapo hasta al más guapo; al tiempo que es importante que existan venezolanos que desde cualquiera sea su posición deportiva están enalteciéndonos fuera de aquí”.
Entre los diversos títulos que posee este baluarte deportivo de nuestra entidad destacan que es cuarto dan de artes marciales y cinturón negro en Aikido; de allí proviene su inquietud de capacitar, con base a su vasta experiencia, a personas civiles y funcionarios de diversos cuerpos de seguridad en cuanto a defensa personal se refiere.
“Es fundamental para mi orientar acerca de la importancia del buen uso de la fuerza, en una manera progresiva y diferencial. Trabajar con funcionarios es muy difícil, pero procuro transmitirles que la violencia no siempre es el mejor camino porque los derechos del otro, sea lo que sea, hay que respetarlos”.
Valores fundamentales
Aprovechó la oportunidad para reconocer la impecable labor de quienes él considera héroes fantasmas, porque nadie se avoca apoyarlos como merecen. “Para mí es sumamente valioso el gran esfuerzo que hacen los chamos de condición humilde por surgir y entregarse de lleno a su pasión por el deporte, son hasta más campeones que yo. También admiro las ganas que le ponen a esto gente como Waleska Panizzo, Yoskar Gámez y Álvaro Castillo, que son tremendos profesionales con un potencial maravilloso”.
Casado desde hace ocho años con Génesis Davis, es padre de dos niñas, Isabela de cuatro años e Ivana de tres, a quienes considera su motor de vida y la luz de sus ojos. “Ya yo no gano peleas en base a mí, ahora lo hago por ellas y por supuesto a mi madre Maritza Berman; inclusive de las peleas que pierdo también aprendo”. A juicio de este gran campeón el éxito radica en la humildad con que se lleven a cabo las cosas y el nivel de entrega que se les imprima.
“Tengo diez años como instructor y lo que más me gusta es trabajar con niños, ya que son la base de todo, serán los que nos respalden cuando nosotros envejezcamos; los valores que le inculquemos a ellos son fundamentales y mi premisa es el respeto y la tolerancia, incluso para enfrentar una pelea, ambos términos son decisivos”.
Actualmente, paralelo a su pasión por las artes marciales, Orlando se destaca, desde hace ocho años, como un gran ciclista. Gracias a una lesión que sufrió en los ligamentos en una de sus piernas, agarró, por recomendación de su traumatólogo, una bicicleta como terapia, “me gustó tanto que lo hice parte de mi estilo de vida, impregnado por cierto por ese espíritu competitivo que me caracteriza, vivo de la adrenalina”.MS/no/Foto: Alejandra Ávila