Casi un millón y medio de habitantes, están nuevamente en la mira de los candidatos a las elecciones presidenciales, legislativas y regionales de octubre próximo en Brasil, pese a la eterna desconfianza de quienes viven en estas barriadas pobres.
“En elecciones vienen muchos políticos pero no podemos confiar en ellos. Son pocos los que vienen a la comunidad para hacer algo”, aseguró José Mário Hilário, presidente de la asociación de vecinos de la favela Santa Marta y cuyas palabras reflejan la desconfianza de una población que no figura entre las grandes prioridades de los gobernantes.
Horas antes de esta declaración, Hilário acompañó al candidato socialdemócrata a la Presidencia Aécio Neves en su visita a esta favela en la zona sur de Río de Janeiro, la primera en beneficiarse con la política de seguridad del gobierno regional de instalar puestos permanentes de policía en comunidades que antes eran controladas por bandas de narcotraficantes.
La visita del opositor estuvo marcada por la ausencia de moradores, muchos de los cuales admitieron no conocer al tercer candidato con mayor intención de voto en Brasil según la encuestadora Datafolha. “Hay que mejorar la educación, la seguridad y los ingresos de estas comunidades”, respondió Neves al ser preguntado sobre la ausencia de vecinos durante su visita a Santa Marta y la estrategia del partido para atraer el voto de los más pobres.