El papa León XIV instó a abandonar la «pasividad» ante los desequilibrios del mundo contemporáneo y a desenmascarar sus contradicciones, entre ellas la incoherencia de tener conciencia de que está en juego el futuro del planeta, pero ser incapaces de renunciar al consumo egoísta.
“En una época marcada por profundos cambios, de los que se derivan desequilibrios preocupantes, la Iglesia está llamada a servir al ser humano, escuchando y acogiendo los interrogantes más profundos de su corazón y los anhelos que lo habitan”, dijo el pontífice.
En su primera audiencia general del mes de septiembre, celebrada en la Plaza de San Pedro del Vaticano, León XIV dijo: “No es posible permanecer como espectadores desinteresados; es necesario, en cambio, escuchar con el corazón, dejarse interpelar, involucrarse”.
Exhortó a “desenmascarar las contradicciones que caracterizan la vida personal y social del mundo contemporáneo”.