Aseguran que trabajan por y para la comunidadLos investigadores del Instituto de Investigaciones Científicas (IVIC) han tenido el deber de salir de sus laboratorios para defender el trabajo que han venido desarrollando desde hace más de 50 años.
Los frutos del fallecido Jacinto Covic no han sido suficientes para que los parlamentarios de la Asamblea Nacional reconozcan la labor que por y para los venezolanos han venido realizando desde ese pulmón natural, enclavado en los Altos Mirandinos.
Hoy los diputados tildan a los investigadores de ser una “élite”, los acusan de no abrir sus puertas a los vecinos ni compartir el conocimiento que generan. Ante esto tres investigadores del IVIC, con más de 15 años de experiencia, dejan sus experimentos en receso para demostrar que esas puertas han estado siempre abiertas.
Sin embargo, reconocen que quizás el gran pecado que han cometido ha sido el no “cacarear” los resultados de los estudios que entregan al Ministerio de Ciencia y Tecnología, así como a todos los que financian los proyectos de investigación, pues es obligatorio la presentación de estos.
Además, aseguran que el sistema de ingreso al IVIC tampoco es una barrera, solo se deben respetar las reglas y los niveles de exigencia.
Allí conviven desde técnicos universitarios, licenciados tan variados como antropólogos, químicos, físicos, matemáticos, y hasta egresados en arte, pues todos han tenido las mismas oportunidades, siempre que sus niveles de estudios sean de excelencia.
Fotoquímica al servicio de la salud
Tamara Zoltan es desde hace seis años jefa del Laboratorio de Fotoquímica, pero ya cuenta 15 trabajando en esa institución. Egresada de la Universidad de Los Andes como químico realizó su maestría en el IVIC, en 2001 su postgrado y luego su doctorado.
En cada frase su rostro muestra impotencia ante la descalificación hecha sobre la dedicación, preparación y estudios que ha realizado por años.
“Decir que somos una élite es una gran mentira. La ciencia no es elitesca, la ciencia es ciencia y no es subjetiva, además es una sola. Decir que no trabajamos para los venezolanos también es una gran falacia”.
Señaló que 90% de los proyectos que ejecutan son financiados por entes públicos del Gobierno y todos deben estar dirigidos a las necesidades sociales del país. “Esa es la condición natural”.
“¿Acaso son falsas las investigaciones generadas para la industria petrolera, nuestros estudios genéticos, los de medicina forense, sobre las enfermedades tropicales? En mi caso particular, con fotoquímica, es posible que sea más complicado explicarlo sin involucrar los aspectos técnicos, pero trabajamos con materiales de radiación solar”.
Explicó que con el problema de la contaminación del agua, producto de la presencia de basura en ella, actualmente se hacen estudios sobre terapias alternativas para luchar contra el cáncer. “Estamos ensayando con una mezcla de quimio y radio, que solo funcionan juntas bajo ciertas condiciones”.
“Yo preparo el componente, lo pruebo en un virus o en una bacteria, estudio con tejidos o células para que luego esto pueda llevarse a una estructura de gran escala. Pero es en el laboratorio donde surge el conocimiento y eso lo hago en el IVIC para el beneficio de la gente, eso no es mentira”.
Arroceros están preocupados
Alejandro Pieters egresó como biólogo de la Universidad Central de Venezuela y tiene 15 años de estudio continuo dentro de los espacios del IVIC.
Es actualmente investigador asociado y rechaza la crítica que se le ha hecho a las publicaciones científicas, en las denominadas “asambleas del pueblo legislador”.
“Tú llegas a la asamblea y le explicas a la gente lo que estamos haciendo y te dice que no sabía que eso era así, porque se nos está presentando como lo que no somos, se quiere borrar la historia del IVIC, un patrimonio histórico y cultural del país”.
Recordó que en el 2000 se hizo la modificación de la ley del IVIC, en ese entonces fue firmada por el presidente Hugo Chávez, “y nunca se planteó el cambio del nombre”.
“Argumentan que quieren incorporar el término tecnológico, pero es que no saben que tenemos el Centro de Tecnología. El pueblo nos conoce, pero los diputados no”.
Agregó que apenas empezó por las redes sociales a hablarse de la posible desaparición del IVIC, “los primeros que me llamaron fueron los arroceros de Calabozo, porque trabajamos con ellos y están preocupados. Eso ¿también es mentira, no son ellos pueblo, no investigamos para ellos?”.
“Hemos trabajado con biología molecular, complejos matemáticos, así como con los problemas de los arroceros, que en el caso de Portuguesa registran actualmente un descenso en la producción y buscamos cómo superar esta situación. Investigamos para ellos, solo que estos resultados los conocen de inmediato ellos, los arroceros, y luego los plasmamos en informes que entregamos al ente financiador para que hagan lo que corresponde en la divulgación, porque los investigadores seguimos en los laboratorios trabajando”.
Historia del arte Vs investigación social
Egleé López-Zent escribía poesía, su futuro como licenciada en Historia del Arte, egresada de la ULA, no lo imaginó como investigadora social. Pero los retos siempre la acompañan y por eso no desestimó la oportunidad de trabajar en el IVIC apenas se graduó, aunque al principio no entendiera mucho, solo las palabras con las que la recibieron. “Estudie, aquí solo puede estar quien obtenga más de 18 puntos”, y así lo entendió, por ello se esforzó sacando una maestría en etnobotánica y luego su doctorado.
Hoy después de 15 años trabajando y formándose, es investigador social IV, una escalafón del que se enorgullece porque entiende lo que es la calidad y excelencia con la que debe laborar el científico.
“En los argumentos de esta ley, que es un madrugonazo, se habla de darle oportunidades a ‘la investigación social en resistencia’, cosa que de verdad no entiendo. El IVIC le ha dado en toda su trayectoria oportunidades a todos, incluso a quien ni siquiera tenía título, como fue el caso de José María Cruixent, quien creó aquí la Cátedra de Ecología Humana, adaptada a los parámetros internacionales. Es decir las oportunidades están, pero con estándares de excelencia. Hay que estudiar.”
Ha desarrollado importantes investigaciones que han tenido que modificarse por exigencia de la gente. “En el 2001 se creó una ley para la demarcación de las tierras indígenas. Junto a un equipo hemos estado trabajando con los aborígenes y de inmediato la comisión de Demarcación de los Indígenas Jodï nos llamó por radio para pedirnos que les enseñáramos cómo hacer el mapa. Y lo hicimos. Durante 7 años nos dedicamos a transferirle conocimiento tecnológico, no word, excel o power point, les enseñamos cómo manejar el GPS y programas especiales para hacer mapas. Y no fue una decisión que tuvimos en un año. Nos llamaron y al mes siguiente ya estábamos con ellos”.
“Enseñamos a cinco comunidades del Amazonas, en el caso de Jodï es una tribu que jamás había visto gente como nosotros, no usan ropa. Fue descubierta hace apenas 45 años, pero si quieren saber qué es democracia, allí si deberían ir los políticos”./cg
Por: Yasmin Devesa/rrdiarioavanvce@gmail.com