Con la mira puesta en el lejano pero ambicioso objetivo de Los Ángeles 2028, Rubén Limardo encabeza la delegación criolla que dirá presente en la Copa Mundial de espada en Hungría. Pero no va solo: el capitán de la generación de oro estará escoltado por sus hermanos, Francisco y Jesús, en lo que ya es una tradición familiar en las pedanas internacionales.
A sus casi 41 años —los cumple el próximo 3 de agosto—, Rubén no da muestras de querer soltar la espada. Actualmente se ubica en el puesto 17 del ranking mundial, y su meta inmediata en Budapest es meterse de nuevo en el «top 16» para asegurar mejores cruces en las rondas finales.
De lograr su boleto a los próximos Juegos Olímpicos, el de Ciudad Bolívar estaría sellando una hazaña inédita: seis citas olímpicas a sus espaldas, algo nunca antes visto en el deporte nacional.
El equipo se completa con la juventud de Giuseppe Astorino y Alejandro Moncada, quienes buscarán foguearse al más alto nivel. La baja sensible de la jornada es la de Grabiel Lugo, quien se queda en casa cumpliendo con sus ejercicios de rehabilitación tras su paso por París 2024.
Venezuela arranca así un nuevo ciclo, donde la experiencia de los Limardo sigue siendo el motor de la espada nacional.