El periodista Baxter Holmes publicó en Espn un extenso reportaje sobre las reacciones dentro de Los Angeles Lakers a la abrupta salida de Earvin ‘Magic’ Johnson, leyenda y hasta hace poco presidente de la franquicia, que no deja para nada bien parado al exjugador.
Se utilizan testimonios de trabajadores de la franquicia para expresar los supuestos malos modos con los que actuaba Johnson cuando iba por la oficina. Esto llega después de un cruce de declaraciones con Rob Pelinka en las que le acusaba de traición y manipulación.
Un miembro del cuerpo técnico: “Si vas a estar en este negocio, ya tendrás la suficiente presión sobre tus hombros. No necesitas más, especialmente viniendo de una persona que se supone que tiene que ser tu aliado”.
Un miembro de la directiva: “Si le rebatías algo, su respuesta era siempre en un tono amenazante. Usaba la intimidación y el ‘bullying’ para mostrar su autoridad”.
Un miembro del servicio médico: “Luego se va directo a los aficionados con su gran amor y su amplia sonrisa, pero no es así: es un mongolo”.
Tras la salida de Johnson, los Lakers han eliminado su cargo. Pelinka se hace cargo de esas funciones desde las suyas, las de mánager general y máximo responsable deportivo.
También se revela que dos trabajadores sufrieron ataque de pánico, que amenazaba con despedir a trabajadores diciendo que tenía “un centenar” de currículums en su mesa y que una ex-estrella de la plantilla definió la situación dentro de la franquicia como “una puta locura”.
En la cancha, los Lakers se perdieron los playoffs en la primera temporada de LeBron James con el equipo, terminando su racha de ocho apariciones consecutivas en las finales de la NBA.
Prácticamente todos los jóvenes talentos de los Lakers se pusieron a prueba públicamente en las conversaciones de intercambio para la superestrella Anthony Davis, sembrando desconfianza entre esos jugadores y la gerencia, y entre esos jugadores y James. Johnson y Pelinka permitieron al equipo de administración de James lo que muchas personas de todo el equipo y la liga consideraron un acceso inusual. Y las tensiones se desbordaron a principios de febrero.
Todo esto puso a la organización en un estado casi constante de desorden, como se resume en la noche de su último juego de temporada regular, cuando Johnson renunció sin avisar a nadie en la organización, incluido Buss. Tres días después, el entrenador Luke Walton y la organización acordaron separarse .