Vecinos viven entre la inmundicia y el hampa“Por estas calles no pasan dos carros a la vez, los huecos no dejan espacio. Por las noches esto es una boca de lobo y de paso el patrullaje policial es casi nulo. Las autoridades nos tienen olvidados”, asegura Germán Ibarra, habitante de Los Lagos.
A la lista se le agregan deficiencias en los servicios de luz, agua y gas, la basura que cubre gran parte de la comunidad y carros abandonados en plena vía.
Ibarra afirma que los camiones de gas y del aseo no pueden pasar por la gran cantidad de troneras; mientras que los autobuseros deben hacer todo tipo de maniobras.
“Parecerá mentira, pero aquí hay sectores con más de 30 años poblados que nunca han tenido pavimento, son kilómetros de vías sin asfaltar, y somos un país petrolero”, sostiene Sofía Alvarado.
Recorrer la localidad significa sortear latas, restos de comida, papeles, vidrios, botellas de plástico, envolturas. Es evidente la falta de conciencia ambiental del ciudadano, así como las deficiencias de los organismos del Estado en la recolección de los desechos sólidos
“Esta vía está olvidada, pasan gobiernos y todo sigue igual, el basurero crece, no hay contenedores. Antes los camiones pasaban todos los días, ahora si tenemos suerte pasa una sola vez”, explica Ana Pérez.
Los desechos sobrepasan la capacidad de los contenedores, por lo que yacen esparcidos alrededor, en bolsas que pasan días a la intemperie y muchas veces son rotas por animales que buscan comida y hasta por los mismos mendigos.
Esto provoca, entre otras cosas, la proliferación de ratas y plagas portadoras de enfermedades. Además, los gases que emanan de estos sitios son nocivos para el ser humano.
Lo más triste es que no se cuenta con políticas gubernamentales eficientes para disminuir la gran producción de desperdicios.
La inseguridad es otro problema que tiene locos a los habitantes, pues aseguran que ya no roban solo en las noches, sino a toda hora, por lo que piden con urgencia un proyecto de seguridad y que efectivos policiales ronden frecuentemente por la zona.
“En las mañanas atracan en la parada a quienes salen a trabajar. La Guardia del Pueblo viene de vez en cuando, pero no se paran, y la policía nada que ver”, destaca Deivis Meléndez.
Los residentes le piden al consejo comunal que tome cartas en asunto y le hacen un llamado a sus vecinos, visitantes, conductores y transportistas para que colaboren con el mantenimiento./ac
Por: Luis Lozada