“La música es el lenguaje más hermoso que tiene la vida”
La música llanera es, sin duda alguna, una marca que caracteriza a los venezolanos en cualquier parte del mundo, y cómo no, si con tan solo escuchar el arpa, cuatro, maracas y esas voces invencibles nos llenamos de emoción; sino que lo diga Mariángel Bello, una grandiosa cantante de este importante género, con más de 18 años de trayectoria, en nuestra ciudad.
Su nombre de pila es María de los Ángeles Camejo, pero en el medio artístico la bautizaron como Mariángel Bello. Esta tequeña, en todo el sentido de la palabra, proviene de una familia en donde la música se vivió y se sintió en todo momento.
“Nací un 8 de enero de 1985, bajo un seno musical, mi mamá y mi papá son músicos, un tío era cantante de gaita, acá en Los Teques, por eso la gente me dice que debí cantar gaita; pero no, mi camino fue la música llanera, a pesar de que había cantado otros géneros”.
Rememoró que su papá era baterista y tocaba con otros músicos en la iglesia del INOF, y desde muy pequeña se la llevaba a esos eventos. “Me ponía su lado para darle a los platillos, esa parte musical siempre estuvo conmigo gracias a él y porque mi mamá fue corista, pero al fallecer mi tío se alejó un poco de la música”.
El arte de los sonidos lo llevaba en las venas, contó que quería estudiar saxofón, pero su papá le inculcó otras cosas, entre ellas la guitarra. “Me metí a estudiar, sin embargo solo aprendí lo básico, no era el instrumento que me gustaba, digo que soy una saxofonista frustrada”.
El canto era una de esas ramas en donde no se proyectaba, aunque el destino le cambió la partida y con el tiempo descubrió que tenía una buena voz, además, era lo que realmente la llenaba.
“Tenía 15 años cuando comencé a cantar música de iglesia y un amigo baterista, con mucha más trayectoria que yo, me invitó a tocar el bongó en una agrupación, yo quise probar y me aceptaron, sin embargo a los tres meses me escucharon cantar, así que me dijeron que me preferían como cantante. Ahí me inicié profesionalmente”.
Precisó que en esa agrupación estuvo con José Antonio Méndez, su hermana, el papá y Francisco Méndez, todos grandes músicos de nuestra ciudad. “Ellos fueron los que me llevaron a incursionar en el mundo artístico, pero a otro nivel”.
A la edad de 18 años empezó a reunirse con amistades que estaban en el medio de la música llanera, así que la invitaban a los eventos solo para acompañarlos. “En un festival conocí a mi esposo, Alí Bello, reconocido músico de Los Teques con amplia trayectoria. Nos hicimos novios y hoy en día tenemos 14 años juntos”.
Voz de reina
Con un brillo especial en sus ojos y llenos de amor reveló que su compañero de vida fue quien la guió en el mundo de la música llanera. “Llegué a un punto en donde no sabía si seguir en lo que venía haciendo o lanzarme de lleno en el género venezolano y decidí por este último”.
“Una vez, se celebró un festival llamado Fundarpas de Oro, hecho por él, donde participé y fue cuando canté por primera vez música llanera, allí me tomó para que formara parte de su agrupación Somos Imagen, en la cual todavía soy la voz femenina”.
Aseveró que varios amigos le decían que era más estilizada y debía participar en festivales en renglones de pasajes, así lo hizo y pudo traer un tercer lugar; luego se arriesgó a participar en el reinado de uno los festivales más importantes del estado Aragua, donde bailó, cantó y ganó.
“Al tener a mi primera hija Marialy Bello, que ya tiene 12 años, me alejé de los festivales, luego emprendí mi carrera sacando mi primera producción de la mano de Alí Bello, y pude realizar una versión de “Mi Eterno Amor Secreto” de Olga Tañón, que me llevó a ser más conocida”.
Prosiguió relatando que siguió presentándose en diferentes escenarios gracias a su esposo, ya que “fue mi guía, mi enseñanza en este camino de la música llanera”.
Actualmente, se encuentra grabando su segunda producción discográfica de la mano de tres grandes músicos del estado Aragua y Miranda como “Leonardo Ponce, mi esposo y el maestro Abelardo Mérida; en el cuatro está Fernando Rodríguez y Alexis Pérez como Jean Franco Rojas son los bajistas”.
Madre de minis artistas
Hoy, su segunda niña cumple siete años y Mariángel Bello comentó que, luego de ser bautizada artísticamente con ese nombre, se lo quiso colocar a la pequeña.
El simple hecho de haber nacido con raíces musicales, hicieron que estas pequeñas también tuvieran esa vena artística. “La mayor empezó con las maracas, después le gustó cantar y lo hacía a los 5 años, por lo que quise que aprendiera más, así que la metí en la Orquesta Sinfónica y ya tiene 8 años ahí como violinista”.
“La chiquita también le gustó este medio y desde siempre decía que le gustaba el chelo y hoy lo estudia en la orquesta, canta, toca maracas, y su papá la está incursionando a tocar el arpa”.
Mencionó que hay otro hijo del matrimonio anterior de su esposo, Jhonathan Bello, que es el maraquero de la agrupación, cantante, guitarrista y tiene su propia banda. “Los tres son los tesoros de nuestra casa”.
Para esta majestuosa cantante, la música es el lenguaje más hermoso que tiene la vida, “pienso que transmite todos los sentimientos del ser humano, para mí la música lo es todo”.
“Las canciones del llano me ha dado muchas cosas, gracias a ellas soy lo que soy, sé lo que sé y tengo lo que tengo. Hoy en día este género llega más que nunca, creo que uno se siente más venezolano por las cosas que hemos vivido y porque muchos se han ido”.
Como consejo a los que se están iniciando en el mundo artístico, puntualizó que la constancia es lo que hace al futuro cantante o al músico que podía tener el estado. “Si verdaderamente quieren hacerlo deben ser decididos y con la perseverancia presente es que uno llega al éxito”./RR/no/Foto: Alejandra Ávila/