Le disparon dentro de su casa, luego de robar dinero, joyas y su camioneta
RONALD PEÑARANDA
La esposa y el hijo de apenas 11 años de edad, de Alfredo Fernándes Abreu, jamás podrán borrar de sus mentes, la fatídica noche del viernes 3 de mayo, cuando un grupo de delincuentes les arrebataron a su ser más querido.
Eran las 9:00 pm de ese día, el comerciante, salía de su panadería en Los Nuevos Teques, al lado del supermercado Pimienta, rumbo a Carrizal a darle la cola a uno de sus empleados que vive en La Ladera.
Cuando estaba de regreso hacia la capital mirandina, en la vía principal de Carrizal, fue interceptado por varios sujetos que estaban armados hasta los dientes.
Los malandros lo sometieron, lo amenazaron luego se montaron en su camioneta Toyota Hilux, gris y seguidamente lo obligaron a que los llevaran a su casa, en el edificio Mimi, también en Los Nuevos Teques.
De allí sustrajeron dinero y joyas y como si esto fuera poco antes de retirarse con el botín le dispararon por la espalda a Fernándes, ante la mirada atónita de su mujer y su muchacho. Finalmente los asesinos huyeron en el vehículo de la víctima.
Vecinos que escucharon el alborto se acercaron y encontraron al panadero tirado en el piso de la sala del apartamento, aún estaba con vida. De inmediato lo trasladaron a la Clinica Docente los Altos de Montañalta, donde falleció mientras lo atendían los médicos. Presentó una herida al nivel del omóplato.
El crimen causó conmoción en la comunidad, pues el empresario era muy querido y apreciado en la urbanización.