Tras cinco años de inactividad oficial, Conor McGregor volverá a pisar el octágono de la UFC en la madrugada de este domingo para protagonizar el evento estelar de UFC 329.
El peleador irlandés se medirá ante el hawaiano Max Holloway en una histórica revancha pactada a cinco asaltos en la categoría de peso wélter (170 libras), choque que se desarrollará en el icónico T-Mobile Arena de Las Vegas sin ningún cinturón en juego, pero con un enorme incentivo deportivo.
El camino de retorno para el ex doble campeón simultáneo ha estado plagado de obstáculos desde su última pelea en julio de 2021, cuando sufrió una severa fractura de tibia en el cierre de su trilogía frente a Dustin Poirier.
A la extensa y dolorosa rehabilitación física se sumaron una suspensión de 18 meses debido a irregularidades con la agencia antidopaje y diversos problemas legales en los últimos años, factores que dilataron el regreso de «The Notorious».
Ahora, frente a Holloway —a quien ya venció por decisión unánime en 2013 pese a sufrir una rotura de ligamentos en pleno combate—, McGregor buscará demostrar que sigue vigente en la élite mundial del deporte de contacto.