La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que su gobierno garantizará una inauguración de la Copa Mundial 2026 pacífica y sin incidentes de seguridad, a pesar de la ola de protestas que sacude a la capital.
El pronunciamiento surge ante el paro y los bloqueos de un grupo disidente del sindicato de maestros —quienes exigen mejoras salariales y reformas a la ley de pensiones—, cuyas acciones ya han incluido el derribo de estatuas alusivas al torneo mundialista y movilizaciones frente a medios de comunicación.
La tensión aumenta de cara al próximo 11 de junio, fecha en la que diversos colectivos de madres buscadoras, transportistas, jubilados, campesinos y trabajadores de la salud han convocado a una megamanifestación en las inmediaciones del Estadio Azteca, justo el día del partido inaugural entre México y Sudáfrica.
Al respecto, Sheinbaum explicó que el blindaje en torno al Zócalo capitalino, sede del “fan fest”, busca evitar confrontaciones y descartó el uso de la fuerza policial para reprimir las marchas, reiterando el compromiso de su administración por mantener el orden institucional durante el evento deportivo.