Una psiquiatra hace un análisis sobre el repunte de enfermedades mentales
MILDRE TORRES
Especialistas afirman que es normal sentirse ansioso en algunos momentos, en especial, si la situación por la que atraviesa el país te lleva a pensar más de lo normal.
Sin embargo, la ansiedad y la preocupación excesiva son difíciles de controlar e interfieren en las actividades diarias y pueden ser signo de un trastorno de ansiedad generalizada.
Nancy Pino, psiquiatra hace 25 años, graduada en la Universidad Católica Andrés Bello mencionó, que los trastornos del espectro autista, esquizofrenia, bipolaridad, pánico, fobia, ansiedad, déficit de atención e hiperactividad son solo algunas de las enfermedades mentales más comunes.
“Para diagnosticar un trastorno lo primero que se debe tomar en cuenta son los antecedentes hereditarios, sin embargo una persona sana puede presentar comportamientos de ansiedad al punto de convertirse en una enfermedad de la mente”.
Indicó que quien ha sido despedido injustamente o ha sufrido la perdida de algún familiar “o ser querido o considera que no era el momento de partir de este mundo y no halla consuelo alguno para seguir adelante, por casos similares a estos muchas personas han llegado al punto de atentar contra sus propias vidas”.
Entre los síntomas que suelen manifestarse se encuentran, pensar demasiado en planes e imaginar los peores resultados posibles; percibir situaciones y acontecimientos como amenazantes, incluso cuando no lo son; dificultad para lidiar con escenarios de incertidumbre; temperamento indeciso; miedo a tomar la decisiones equivocadas y sensación de nerviosismo.
Terapias alternativas
Añadió que actualmente cientos de personas con problemas de salud mental están a la deriva, viviendo momentos de desesperación y episodios psicóticos, debido a que las farmacias de la ciudad se han quedado sin la gran mayoría de medicamentos psiquiátricos.
Por otra parte, explicó que existen terapias alternativas a la que pueden recurrir los familiares para minimizar los depresivos como musicoterapia o practicar yoga, detallando que de igual forma requieren los tratamientos farmacológicos.
Situación angustiante
Kevin Acosta, es paciente esquizofrénico, sus padres deben turnarse para ir a trabajar y conseguir sus medicamentos. Su madre declaró “mi hijo heredó la condición de su familia paterna y desde entonces ha enfrentado una terrible realidad para poder cubrir los gastos médicos”.
El Gobierno venezolano niega las fallas de sus hospitales y ha rechazado varios ofrecimientos de ayuda médica internacional, algo que me parece injusto porque son los más vulnerables los que pagan las consecuencias de este tipo de acciones”.
Aseguró no tener recursos para costear los medicamentos, alegando que las instituciones mentales han decidido dar de alta o rechazar a pacientes, ya que no pueden tratarlos por la misma situación.
“En varias oportunidades intenté establecer contacto con 0800 Salud para pedir Olanzapina y me mantuve en línea alrededor de tres horas y no logré comunicarme, posteriormente acudí a Farmapatria pero no contaban con el fármaco, logré adquirirlo gracias a un familiar que me lo envía del exterior”.
Tasa de suicidio ha aumentado
Según el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV),
la tasa de suicidios en Venezuela para el año 2018 cerró en 22,6 por cada 100.000 habitantes, la más alta del país en los últimos 30 años.
La doctora Pino, comentó que “estamos en medio de una realidad critica de escasez. Hasta en los centros penitenciarios, reos han preferido quitarse la vida como una vía de escape. Afortunadamente no todo está perdido para quienes tienen voluntad de surgir y corregir sus errores”.
Por último, dijo que “de todas las crisis se obtiene un aprendizaje y el como afrontemos los problemas del día a día es lo que marcará la diferencia en nuestra salud. El reto está en encontrar un equilibrio entre el exceso de pasado, que genera depresión y el exceso de futuro, que genera ansiedad”./rp