Los parques y áreas deportivas de El Paso están en ruinas
MARIBEL SÁNCHEZ
“Culebras y hasta ratas se han apoderado del parque, los aparatos no sirven y de ñapa hay monte a diestra y siniestra por toda el área. Nuestros niños no tienen donde recrearse estas vacaciones, porque en la urbanización los cuatro parquecitos ubicados en los bloques 1, 3, 5 y 14 están imposibles de usar”.
El testimonio lo dio a Avance Belkys Vásquez, residente de El Paso, quien aseguró que por mucho que los vecinos se pongan manos a la obra en la limpieza de esos espacios, se hace necesario la presencia de cuadrillas que las recuperen completamente, amén de sustituir por estructuras nuevas los aparatos para la diversión de los chamos.
“El que está en el bloque 1 lo tuvimos que cerrar, los toboganes están rotos y por ende inservibles, la rueda tuvimos que quitarla y los columpios ya ni existen. Ante la llovedera el monte crece y se multiplica. Tampoco cuenta con iluminación; los niños corren mucho peligro cuando juegan aquí”.
Ni diversión, ni deporte
Albelys Pérez, denunció que en el bloque 7 hay un parque biosaludable y uno infantil, pero que solo uno de ellos es funcional.
“El de los infantes da tristeza, está como un adorno pero feo. Los sube y baja medio se pueden usar, pero los columpios no; entonces ellos optan por jugar en los aparatos que son para hacer ejercicios que también están oxidados”.
Han pasado innumerable cantidad de cartas a la Alcaldía de Guaicaipuro y a la Gobernación de Miranda, pero nunca les han brindado respuesta. Ve con gran preocupación que ni los parques, ni las áreas deportivas estén en condiciones de ser utilizados, pues la mayoría de las canchas están muy deterioradas y los polideportivos es como si no existieran.
El gamelote se adueñó del 14
De todos los parques el del sector G, comprendido por los bloques 12, 13 y 14; es el que peor estado muestra.
A la rueda de juegos le sobrepasa el alto del gamelote y la maleza que abunda en las instalaciones, igual panorama presentan los columpios; en tanto que el tobogán (de metal) da claras muestras de oxidación, los sube y baja sin asientos y el área de la cabaña está inutilizable.
Romelia Cuenci, miembro de la asociación de vecinos, afirmó “estoy cansada de hacer llamados a las autoridades y no me paran. Muchas veces saqué de mi bolsillo para que algunos vecinos pudieran cortar el monte, pero crece muy rápido. Ya tiene más de un año sin mantenimiento, nuestros niños, merecen un espacio digno para recrearse”, puntualizó.
Muy angustiada aseveró que ni para realizar las fiestecitas para los chamos sirve el área del parque. “El Día del Niño lo improvisamos en la placita frente a la Casa del Abuelo, en el bloque 14. Lo pasaron muy bien, pero ellos querían jugar en su parque y no podían porque está muy peligroso, cualquier animalito les puede picar y causar una enfermedad innecesaria”. Fotos: Víctor Gil