La Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU advirtió que las reformas recientes en Venezuela son superficiales y que el aparato represivo del Estado sigue intacto.
La presidenta de la Misión Internacional de la ONU para Venezuela, Sofia Macher, aseguró que los cambios y ciertas señales de apertura que ha dado el gobierno interino de Venezuela «son cosméticos» porque «en la realidad nada ha cambiado» y si «alguien se sale de la raya», el aparato represivo está listo para actuar.
En una entrevista con EFE en Ginebra, sostuvo que la única forma de detener las violaciones de los derechos humanos de los venezolanos es desarmando el aparato represivo, lo que —agregó— debe ser una exigencia de la comunidad internacional en contacto con las autoridades actuales.
«Todo sigue siendo como una espada de Damocles: si te portas bien no pasa nada, pero si te sales de la línea, haces algo que no le gusta a los que están en el poder, entonces todo está allí, intacto, para volver a reprimir».
Agregó que «actualmente siguen vigentes todas las leyes destinadas a controlar a la sociedad civil y que se usan para instrumentalizar la eliminación de la oposición».