31/07/15.- La Ordenanza de Convivencia Municipal, aprobada por la Cámara de concejales y publicada en la Gaceta Municipal el 8 de abril de 2008, sanciona con hasta Bs. 2.250 a quienes deterioran las instalaciones de uso público y privado.
La ley especifica que se multará con un monto de entre 10 y 15 UT a quienes incurran en delitos leves, especificados en sus artículos 34, 35, 36 y 37, lo que se traduce en cifras que van desde Bs. 1.500 a 2.250. Estas penalizaciones a su vez podrán ser cambiadas por la realización de trabajo comunitario durante 72 horas.
El exconcejal, Hugo Figueroa, quien fue uno de los promotores de la ordenanza, opinó que “sin duda alguna, hay un gran deterioro en cuanto a las relaciones humanas dentro de las diferentes comunidades y de ahí nace este instrumento legal”.
Allí se toma como base la tolerancia, el respeto y premisas como: “tu derecho comienza donde termina el del otro”; y “no hagas lo que no te gusta que te hagan”.
Figueroa, aseguró que en el documento se estipula que para resolver conflictos de tipo personal no es necesario recurrir a la violencia física ni verbal, pues existen las figuras de los jueces de paz, quienes se encargarán de servir de mediador entre ambas partes y buscar una solución práctica, posible e imparcial que beneficie a los involucrados.
Como se estipula en el artículo 3, estos representantes son competentes para hacer cumplir dicha ordenanza y aplicar las sanciones previstas en ella, dentro del ámbito de sus atribuciones legales.
Entre los jueces, se encuentran el alcalde del municipio, jefes civiles parroquiales de Guaicaipuro, agentes de la policía municipal y demás cuerpos policiales, protección civil y bomberos, funcionarios pertenecientes a la defensoría del pueblo, entre otros.
Grafitis con sentido
En el sector Quebrada de la Virgen, en la mayor parte de las calles se aprecian paredes, portones y rejas, bien sea rayadas, manchadas o con afiches propagandísticos, según lo resaltó Óscar Giraldi, vocero de Hábitat y Vivienda del consejo comunal Quebrada de la Virgen Rosa Mística, en vista de que su comunidad se encuentra ubicada en las adyacencias de un centro electoral de gran afluencia.
Asimismo, sostuvo que los vecinos llegaron a un acuerdo con los encargados de las campañas políticas de que al finalizar los procesos electorales debían recoger y limpiar todo material que se disponga para esos fines. Esto no se cumplió, y aún se pueden avistar carteles de candidatos de elecciones anteriores.
Igualmente, destacó que con respecto a los grafitis al principio sólo eran manchones hechos con spray, pero luego la junta se reunió con los jóvenes para concientizarlos, y con la ayuda de la fundación Conopoima, lograron transformar esos rayones en creaciones con connotación histórica-cultural.
Esto ayudó a que los diseños en las paredes fuesen más artísticos y tuviesen un fin más decorativo; sin embargo, siguen viéndose estas expresiones antiestéticas en muros, fachadas, puertas de casas, colegios e instituciones públicas y privadas./sa
Por: Paul León/Foto: Edgar Jiménez