Esta estrategia permite saldar las cuentas pendientes para luego poder invertir en el pago de la nueva inscripción
Para muchas familias, el receso escolar es sinónimo de descanso y recreación; sin embargo, para un gran número de padres en los Altos Mirandinos, esta época representa un periodo de estricto ahorro dedicado a saldar compromisos pendientes y garantizar el inicio del próximo año escolar para sus hijos.
Durante los meses de julio, agosto y septiembre, el objetivo principal en los hogares es reducir los gastos al mínimo para ponerse al día con las mensualidades acumuladas de la institución educativa.
Esta estrategia permite saldar las cuentas pendientes para luego poder invertir, con tranquilidad, en el pago de la nueva inscripción, un trámite que muchos planteles permiten diferir hasta el mes de septiembre y no exigirlo únicamente en julio.
Saldar deudas
Representantes de la zona señalan que se ven en la necesidad de abonar montos por partes a lo largo del receso para cubrir las deudas acumuladas del periodo anterior. Solo tras culminar ese compromiso es posible encarar el costo del nuevo cupo y la matrícula escolar, los cuales pueden alcanzar montos elevados.
Carol Vargas, es madre de dos niños en edad escolar, ella afirmó que para enfrentar esta situación se ve en la necesidad de ahorrar usando como un método las famosas cooperativas, mientras que Carmen Díaz dijo que lleva los gastos al mínimo, solo invierte en lo necesario y así cumple con la educación de sus hijos. A este panorama se suma la previsión de otros gastos fundamentales, como la compra de uniformes o útiles escolares en partes. Ante esta realidad económica, las opciones de turismo y entretenimiento quedan postergadas, reorganizando las prioridades del presupuesto familiar únicamente en función de la continuidad académica de los niños y las necesidades básicas.