“La única garantía real de transparencia en la administración de estos extraordinarios ingresos no pasa por promesas institucionales, sino por depositar una parte sustancial de ese dinero en los bolsillos de la gente. Un pago único de dos mil dólares a cada residente no solo devuelve el patrimonio nacional a los ciudadanos, sino que generaría un estímulo inmediato a la golpeada economía doméstica”.
La opinión la dio Luis Coello, presidente de Alianza Bravo Pueblo (ABP) en Carrizal, al referirse al acuerdo petrolero que acaban de suscribir los gobiernos de Venezuela y Estados Unidos.
Dijo que con la propuesta de la asignación de un bono directo buscan dar una respuesta práctica a “la opacidad institucional y garantizar que los ingresos energéticos beneficien de forma inmediata a las familias venezolanas”. “La ejecución de una transferencia monetaria no condicionada es el mecanismo más efectivo para asegurar una distribución transparente del capital, reduciendo los riesgos de desviación o burocracia en el uso de los fondos públicos”, puntualizó.