Una nueva reforma a la Constitución de Nicaragua, aprobada por el parlamento, prohíbe a los “golpistas” y “traidores a la patria” postularse a cargos de elección popular u ocupar funciones públicas.
La modificación de la Carta Magna también amplía el mandato presidencial y de otros cargos de elección popular de seis a siete años, además de establecer que las leyes extranjeras no tendrán efecto jurídico en el país.
La medida descarta la anulación de los comicios que generó polémica recientemente y que fue tema central de una reunión extraordinaria de cancilleres de la Organización de los Estados Americanos (OEA).
Al respecto, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, señaló en un comunicado que la reforma “socavó la farsa de la democracia en Nicaragua al modificar una vez más la Constitución del país para afianzar su dinastía ilegítima y privar indefinidamente a los nicaragüenses de unas elecciones libres y justas”.
Rubio instó a los socios internacionales a romper las relaciones económicas con la nación centroamericana.