Fueron declarados Bien de Interés Cultural de Miranda
Llenos de alegría, entusiasmo, cantando y bailando al ritmo de los tambores la Cofradía de Pastores del Niño Jesús de Los Teques, en compañía de vecinos de comunidades cercanas y algunas escuelas locales recorrieron, la mañana de ayer, como ya es tradición, las calles de la ciudad.
El punto de concentración para la actividad fue el estacionamiento de residencias Caracas en la Avenida Bolívar. De allí, salieron en procesión pasando por la calle Ayacucho en dirección hacia las 4 esquinas, donde se detuvieron a bailar por unos 30 minutos, para seguir hacia la calle Guaicaipuro y posteriormente llegar a la plaza Bolívar.
Ya en ese punto entraron a la catedral San Felipe Neri donde a las 12:00 del mediodía se oficializó la santa misa, en la que se homenajeó al Niño Jesús y a los pastores.
Durante el recorrido Jaime Arteaga, promotor y presidente de la cofradía, detalló que este año es muy especial, pues se conmemora el 20 aniversario de esta manifestación religiosa cultural.
“La idea es venerar al Niño Jesús con cantos, bailes y música, para ello contamos con el apoyo y esencia de nuestros compañeros de San Joaquín, quienes nos ayudaron a montar este hermoso homenaje.”
Puntualizó que debido a la importancia de la labor que han realizado el 6 de diciembre de este año fueron declarados Bien de Interés Cultural de Miranda, por el Consejo Legislativo; reconocimiento que le entregarán oficialmente a sus fundadores el jueves 15 de diciembre en Caucagua.
“Esto es motivo de alegría y orgullo para nosotros, pues hemos trabajado mucho para lograrlo. Nuestra labor es sin fines de lucro. Cuando comenzamos éramos tan solamente 15 personas”.
Subrayó que con esta declaratoria la tradición perdurará en el tiempo, además las nuevas generaciones tendrán la oportunidad de integrarse a ella y conocerla a fondo.
En 1997 se inició la celebración en la ciudad
Arteaga agregó que existe una Asociación Nacional de Pastores del Niño Jesús, oriunda de Aguas Calientes, estado Carabobo, que nace en 1752 gracias a los favores recibidos por un milagro que concedió en esa época. Luego con el pasar de los años se fue extendiendo a otras regiones del país hasta llegar a los Teques un 4 de diciembre de 1997.
Aseguró que durante la procesión no solo lo bailan al son del cuatro, tambora y maracas, sino también le cantan y veneran con aguinaldos y versos.
Mencionó que en esta oportunidad los acompañaron las unidades educativas San Felipe Neri, Tomás Rafael Jiménez, Nuestra Señora de Fátima, Cecilio Acosta y el grupo teatral Arcángel de Carrizal.
Recalcó que ayer asistieron un promedio de 500 personas entre bailadores, vecinos e integrantes de la cofradía. Estos últimos sobrepasaban las 200 personas.
Enfatizó que luego de la misa se llevó a cabo el pago de promesa a las afueras de la San Felipe Neri. “Todos los devotos hicieron ofrendas al niño y dieron gracias”, asimismo se juramentó a los pastores.
Por su parte Evencio Díaz, cronista oficial de San Joaquín, indicó que “nosotros estamos acá compartiendo con los pastores de Los Teques. Ellos son como nuestros hijos”, además, detalló que se encuentran preparando un documental acerca de la realidad histórica de la tradición.
Manifestó que en el caso de la cofradía de Los Teques utilizan la misma vestimenta que la de San Joaquín y en ambos se ofrecen canciones en honor al Niño Jesús.
Destacó que desde Carabobo se encuentran trabajando en conjunto con el Instituto Patrimonio Cultural (IPC) para que todos los pastores del país sean elevados a Patrimonio Nacional.
Detalló que en el caso de la de San Joaquín esta se encuentra integrada por 300 niños y 200 adultos quienes bailan el 24 y el 2 de enero respectivamente. “Uno de los requisitos obligatorios en nuestra cofradía es bailar con alpargatas, cosa que nos diferencia de nuestros compañeros de Los Teques, pues aquí es algo optativo”.
Agradecer las cosas buenas impulsa a devotos a participar
Daniel Galindo, quien se encontraba en la procesión, mencionó que tiene 5 años participando en la hermosa iniciativa y su principal motivo para hacerlo es porque quería ofrendarle al Niño Jesús todas las maravillas que le da a diario como son: protección, felicidad y amor. “Además soy gran amigo de Jaime Arteaga, fundador de la cofradía, la cual ya cumplió dos décadas”.
Por su parte Gabriela Restrepo, indicó que en su caso es una tradición en la que se integra toda la familia y lo hacemos para dar las gracias por las cosas buenas y los favores concebidos que el Niño Jesús nos da durante el año.
“Esto es un acto muy bonito en el que todo el mundo aporta su granito de arena para que salga excelente”.
Jhonson Franquis, integrante de la cofradía, relató que es una experiencia como pocas y a su juicio lo más laborioso es la confección de los trajes, los cuales utilizan colores vivos como azul, amarillo, rosado y blanco.AO/Foto: Juan Carlos Blanco