Dueños aseguran que intentaron robar su vivienda
Dolor e indignación generó la muerte de la perrita «Niña», de ocho años de edad, en una situación irregular que está por ser aclarada por las autoridades: sus dueños la escucharon ladrar de forma alterada la madrugada del 24 de enero y al asomarse, ella ya no estaba en el patio. El hecho ocurrió en una vivienda situada en la avenida Francisco de Miranda (antigua José Arvelo) en Los Teques.
Los ladridos se extendieron desde la entrada hasta la parte trasera de la casa. Al salir a verificar, su dueño la llamó y silbó sin respuesta. A la mañana siguiente, encontró un camino improvisado con ramas cortadas, un agujero en el monte y huellas que conducían hacia el área de skate del parque Conopoima.
Durante el día sábado 24, presentó la denuncia ante Polimiranda. Funcionarios acudieron al sitio, pero indicaron que las cámaras de seguridad no cubrían esa área del parque y que los vigilantes no observaron nada sospechoso.
Alrededor de las 9:00 p.m. del mismo día, personas del parque contactaron a la familia para informar que habían hallado a la perrita muerta en la canalización. El animal no presentaba heridas externas visibles, salvo la boca presionada, mordiendo la lengua y con sangre.
Según detallaron testigos, al lugar se presentó una comisión de Polimiranda que ayudó a recuperar el cuerpo y recomendó conservarlo en una cava o nevera con hielo para trasladarlo al lunes al Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf), ya que ni el sábado ni el domingo laboraban.
Sin embargo, la familia consideró imposible mantener el cadáver en esas condiciones por el tamaño del animal y la falta de equipo adecuado, optando por enterrarlo.

Comunidad en alerta
La noche del sábado 25 de enero, alrededor de las 10:00 p.m, el denunciante observó luces de teléfonos celulares provenientes de la casa vecina deshabitada, en la zona trasera donde había sido enterrada la perrita.
Alertó a la comunidad, vecinos y policía. Ante la demora de las autoridades, un vecino y él se adentraron en el monte a buscar, mientras otros vigilaban el parque y la casa.
Lugareños reportaron voces, pisadas y luces adicionales en el monte (dos más aparte de las de los buscadores), que se apagaron al ser detectados . La policía llegó, pero, según la denuncia, no participó en la búsqueda, limitándose a decir que vigilarían el espacio.
El lunes 26 de enero, al intentar nuevamente formalizar la denuncia, las autoridades se negaron, argumentando que sin experticia forense no podían proceder por la muerte del animal.
Expresó temor por la seguridad familiar y de la comunidad, señalando que quienes pudieron causar la muerte de un perro mediano podrían atentar contra personas, especialmente niños, dado que el cadáver fue dejado en un parque público frecuentado por niños y jóvenes.