El auge del pilates reformer en los Altos Mirandinos responde a una creciente necesidad de la gente de mantener el cuerpo activo sin sufrir el impacto adverso de los entrenamientos tradicionales, convirtiéndose en una alternativa de salud para quienes padecen restricciones médicas o patologías que les impiden asistir a un gimnasio convencional.
Esta disciplina en camas mecánicas va más allá de los estándares de belleza actuales al centrarse en la rehabilitación del diseño corporal. «El pilates reformer no es solo estética, es una alternativa para las personas que sufren patologías y que no pueden asistir a un gimnasio», explicó María Caraballo, instructora de Balance Studio, quien señaló que el método busca educar sobre el cuidado integral a través de la flexibilidad, la coordinación y la postura.
«Son temas que a veces olvidamos y nos enfocamos solo en el ejercicio de fuerza o en el cardio», puntualizó al recordar que el movimiento controlado es vital para mejorar la calidad de vida.
La expansión de esta práctica de bajo impacto suma espacios en la región con la apertura de este nuevo estudio en el piso 3 del Centro Comercial La Casona II, donde especialistas evalúan las condiciones particulares de cada paciente para adaptar las rutinas según sus requerimientos físicos.