Joel Parra quiere que los nios y jóvenes sueñen y triunfen a través de la programación. Lo que comenzó en el año 2014 como un emprendimiento se ha visto materializado en una academia, donde dos veces por semana tiene la misión de formar y enseñar a pensar.
Cuando abandonó el que fue su trabajo por 22 años, su idea era iniciar con un club de programación y robótica.
“Dentro de mí había esa curiosidad”, recuerda el profesor, con su inquieta mirada, sus inicios en un espacio de la Universidad Santa María, en Barinas. Ahora el club ha mutado para tener otro enfoque y nombre: Incubadora de Desarrollo, Programación y Emprendimiento, allí recibe jóvenes entre 14 y 22 años.
En la primera fase de esta experiencia, con clases de robótica, los estudiantes eran niños de 8 a 14 años. Su propia hija, ahora con 12 años, formó parte de este proceso de enseñanza que comenzó cuando tenía 7 años de edad.