La banda venezolana Rawayana convirtió a Madrid en una auténtica fiesta caraqueña este fin de semana, reuniendo a 20 mil personas —en su gran mayoría compatriotas— que abarrotaron el Movistar Arena en una noche cargada de nostalgia, música y orgullo migrante. El concierto superó las expectativas de una fecha de gira convencional para transformarse en un poderoso epicentro emocional de la diáspora venezolana, que cantó a todo pulmón y llenó hasta el último asiento de un recinto que sirvió como espejo de la comunidad que ha encontrado en la capital española su hogar adoptivo.