El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, descartó un posible adelanto electoral y defendió la necesidad de mantener la estabilidad política para evitar “meter al país en una parálisis”, escenario que considera que supondría convocar ahora comicios.
Las declaraciones de Sánchez se producen en un contexto marcado por la investigación judicial que afecta al PSOE y por la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en la causa relacionada con Plus Ultra.
Durante una comparecencia en Roma tras su audiencia con el papa León XIV, Sánchez admitió la “gravedad” de las investigaciones abiertas por la UCO en Ferraz, aunque insistió en que el Ejecutivo mantendrá una actitud de “máxima colaboración con la justicia”.
Aseguró además que mantiene intacto su respaldo a Zapatero después de conocer el auto judicial y revisar parte del sumario. “Toda la colaboración con la justicia, todo el respeto a la presunción de inocencia del presidente Zapatero y todo mi apoyo”, afirmó.
Sánchez considera que en estos momentos no existen motivos para convocar elecciones anticipadas y defendió que el país necesita “estabilidad institucional” para afrontar el actual escenario político y económico.