El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, ha insistido en que la paz en su país es un hecho y que el premio Nobel que ha recogido fue «como un regalo del cielo, en un momento en que nuestro barco parecía a la deriva». Y es que el Nobel de la Paz «fue el viento de popa que nos impulsó para llegar a nuestro destino, el puerto de la paz».
Por eso, «quiero anunciar, a ustedes y al mundo, que el pueblo de Colombia, está haciendo posible lo imposible. La guerra que causó tanto sufrimiento y angustia a nuestra población ha terminado».
En su discurso, ha homenajeado a todos los premiados anteriores, «que han contribuido al proceso de paz»; a los «negociadores de La Habana, y me refiero tanto a los negociadores del gobierno como a los de la FARC, mis adversarios» y también a «los héroes de las fuerzas armadas de Colombia que nunca han dejado de defender al pueblo colombiano».
Pero sobretodo a las víctimas, a las que ha pedido que se pusieran en pie para recibir el aplauso de toda la sala y del mundo entero. «Quisiera que las victimas aquí presentes que se pongan de pie para que reciban el homenaje que merecen». Y ha valorado que «mientras muchos que no han sufrido en carne propia el conflicto se resisten a la paz, son las víctimas las que más dispuestas han estado a perdonar y a enfrentar el futuro libre de odio».
Con información de: El Español/