Actos religiosos, culturales y gastronómicos marcaron la jornada
A propósito del cuarto aniversario de la consagración del Santuario de Nuestra Señora de Fátima, ubicado en Carrizal, el arraial número 56 y la última aparición de la Virgen de Fátima, este domingo 18 de octubre se realizaron actividades religiosas, culturales y gastronómicas.
La misa se inició a las 9:30 am. El l rector del templo Henry Rivero hizo acto de presencia en compañía de niños vestidos con trajes típicos representativos de Madeira y otras zonas de Portugal.
A esto le siguió una serie de cantos y oraciones en honor a la Virgen el Santísimo y la petición de perdón por los pecados.
Posteriormente se realizó el acto de la paz entre los feligreses, y tanto niños como adultos hicieron largas filas en medio del recinto para recibir la comunión.
Al culminar la misa, se realizó la procesión por los espacios comunes del santuario. Partieron desde el templo, donde un camino de gerberas y girasoles acompañó a los fieles en la entrada; luego caminaron por las barracas y retornaron a su punto de partida para dar inicio al evento.

El sueño continúa
El padre Henry Rivero, declaró a Avance que la fecha específica de la conmemoración fue el 13 de octubre, pero al ser un día entre semana se celebra el domingo siguiente, que en este caso correspondió al 18 de octubre.
“En el arraial están presentes ciudadanos con raíces portuguesas, quienes preparan comida y bebidas típicas de su cultura con la finalidad de que todas las personas, sean portuguesas o de cualquier otra parte de Venezuela, puedan probar la gastronomía”, explicó el sacerdote.
Agregó que en la entrada hacia el arraial hace presencia “un molino cuya representación se basa en la agricultura, siendo una herramienta clave para moler alimentos como el maíz y el trigo”.

Los ingresos obtenidos de las ventas gastronómicas serán destinados a la culminación de la construcción de otras áreas de la iglesia como la casa parroquial, y al mantenimiento del templo.
Celestino Dos Santos, miembro de la Asociación Civil de Portugueses en los Altos Mirandinos, manifestó que festejan con poncha que “es una bebida a base de aguardiente de caña de azúcar que, al fermentarse, se mezcla con diversos jugos de frutas naturales como naranja, parchita, melocotón o limón, que es el sabor tradicional”.

Al fusionarse con alguno de los concentrados cítricos, se le agrega miel para crear la bebida tradicional más consumida en Madeira.
Visitantes sorprendidos
En la actividad estuvieron presentes miembros del Consulado de Portugal y representantes consulares de Panamá y Honduras.
Susana Torregil, de la sección consular de la embajada de Panamá, declaró a Avance: “Es la primera vez que visito la capilla de la Virgen de Fátima; me ha dejado impresionada, sobre todo por la parte religiosa, el conglomerado de personas y la devoción”.
“El tamaño de la imagen de la Virgen me impactó. Mide unos cinco metros. Es interesante la forma como la trajeron, cómo construyeron todo, el tiempo que demoró y cómo adquirieron el terreno para que todo esto se llevara a cabo”.
Andrés Andrade, encargado de negocios a.i. de Honduras en Venezuela, señaló que esta actividad tiene una connotación religiosa que invita a compartir momentos con la comunidad portuguesa, así como a disfrutar y conocer la historia del santuario. “He probado un postre llamado malasada, que es como una dona pero más esponjosa; es dulce y me gustó mucho. Este evento es muy bonito, un espacio donde se ve la fraternidad y la unión entre diferentes nacionalidades para disfrutar de este momento especial”, subrayó.