Terreno continúa cediendo
ANELIM GONZÁLEZ
“La mañana del 27 de junio la casa de mi vecino comienza a desplomarse por partes, hasta terminar colapsando y junto a ella otras cinco fueron tragadas completamente por la tierra; dejando ahora solo escombros. Fue una tragedia lo que se vivió en ese momento”.
Así lo declaró a Avance, Francis Parra, residente de la comunidad Rómulo Gallegos, parte baja en Los Teques, quien junto a otras siete familias, han tenido que salir de sus hogares, puesto que estos se han desplomado hace ya tres meses.

“En el último informe que nos entregó Protección Civil nos indicaron que ya nuestra casa era inhabitable, por el moho y porque cuando llueve, los escombros de la casa de arriba caen sobre la mía. Mi hija, que está embarazada, duerme en la casa de un vecino, mi hijo que es menor de edad se ha tenido que ir y yo pernocto en mi carro”, aseveró.
La problemática se ha generado ante el peso de una de las viviendas, la mala canalización de las mismas y las fuertes lluvias que azotaron al lugar en el mes de junio.
Carol Báez, lugareña y otra de las afectadas, señaló que al momento de la caída de su vivienda, en el lugar se encontraba su madre, una señora de la tercera edad y sus dos hijos menores de edad, mientras ella se encontraba en su lugar de trabajo.
“Nuestra casa fue la segunda en caer, a las 11:30 am del día 28 de junio. Mi hijo nota como se cayó la primera pared de mi casa, todo tronaba y la tierra caía; cuando salió, mi casa cae. Llamaron a los vecinos que nos ayudaron a sacar a mi mamá y ahora vemos las afectaciones”, describió.
La caída de las viviendas ha dejado en estado de alerta a los residentes de siete casas que están en la parte de abajo, puesto que, si el terreno sigue cediendo, los escombros y tierra terminaran por tapiarlas.
“Eso pasó ya hace tres meses, y hasta los momentos no hemos recibido el apoyo ni del Gobierno Nacional, ni del Estado ni la municipalidad. Nos dejaron abandonados”, expresó Parra.
Secuelas psicológicas
Tras el evento, los niños que vivieron el derrumbe han tenido que acudir a psicólogos, puesto que el shock les ha dejado consecuencias, mientras que otra vecina ha pasado a tener un embarazo de alto riesgo.
“Mi hijo ahora tiene crisis de ansiedad y efectos post traumáticos, su cabello se ha caído y el cuerpo le tiembla”, mencionó Báez.
Víctimas de hurto
Al dejar sus hogares, los afectados han sido víctimas del hampa, quienes han desvalijado poco a poco lo que queda de las casas.
“Se han robado bombillos, láminas de zinc, apagadores y hasta el cableado. Se aprovechan de nuestra vulnerabilidad”. /at