La terapia cognitivo-conductual ayuda en estos casos
ILDER MAESTRE
Un trastorno de personalidad es un patrón de comportamiento que se desvía de las expectativas y de las normas aceptadas para la cultura del individuo. Esa alteración puede aparecer antes de los 18 años de edad.
La psiquiatra Sonia Gastello explicó que “el diagnóstico se hace en la edad adulta y va a depender de varios factores. El más importante es el que tiene que ver con la familia y la experiencia de la persona, aunque existe un porcentaje pequeño que se deriva de la parte genética”.
“Se puede diagnosticar también si ese comportamiento alterado se manifiesta siempre, a través de toda la vida, y que no se debe a un trastorno mental orgánico ya que no hay alteración a nivel del cerebro, se descarta que estén bajo el efecto de consumo de sustancias adictivas. Si no mas bien es un patrón de comportamiento que se mantiene donde vamos a ver que hay problemas a nivel de la cognición, que es la manera como el individuo percibe las cosas y a los demás”, destacó.
Tipos de trastornos
Manifestó que entre los más importantes, por la cantidad de consecuencias que trae, se encuentra el trastorno disocial de la personalidad, que está caracterizada por un desprecio hacia las normas sociales y obligaciones, o por una despreocupación por los sentimientos de los demás.
“Estos son individuos que pueden ser cruel, poseen una actitud marcada de irresponsabilidad, tienen dificultad para mantener relaciones personales permanentes. Tienen muy baja tolerancia a la frustración y puede ser agresivos con reacciones violentas, incapacidad para aprender de las experiencias, en especial del castigo y una marcada predisposición de culpar a otros de lo que ellos les pasa”, explicó.
Destacó que en caso del trastorno paranoide de la personalidad, los individuos tienen una sensibilidad extrema a los contratiempos y una sensación de que la gente lo está mirando, persiguiendo, les quieren hacer daño. “Siempre tienen suspicacia, piensan siempre que la pareja no le es fiel y que los demás muchas veces están pendiente de su vida, es una actitud donde ellos se dan demasiada importancia””.
“El trastorno esquizoide es caracterizado por ausencia de relaciones sociales u otros contactos, no les interesa hacer amistades, tienen tendencia a tener actividades solitarias y a la introspección, existe una incapacidad para expresar sentimiento y sentir placer”, recalcó.
Agregó: “El histriónico de la personalidad es caracterizado por un afecto superficial, son personas dramáticas con exageraciones y expresión de las emociones diferente, a veces son con falta de consideración hacia los demás, buscan continuamente ser el centro de atención”.
En cuanto al trastorno dependiente de la personalidad, dijo que es importante porque hay una excesiva dependencia de otra persona, inclusive tiene dificultad para tomar decisiones, temor al abandono, hay sentimiento de impotencia y son incapaces de afrontar la demanda la vida normal. “Siempre están al lado de alguien para que les resuelva las cosas cotidiana”.
“El trastorno límite de la personalidad es uno de los más frecuentes, un 2% de la población general lo tiene y las características son la inestabilidad en las relaciones interpersonales, afecto e imagen en sí mismo, con una tendencia a tener conductas impulsivas”, resaltó.
¿Tratamiento?
Enfatizó que lo más importante es hacer un buen diagnóstico, que el paciente acuda con un psiquiatra o psicólogo para su evaluación.
“Nosotros nos basamos siempre en el DSM-5 y también en la clasificación de los trastornos mentales y de comportamiento que es el 6-10. De acuerdo a esos criterios hacemos las pruebas psicológicas para saber qué tipo de trastorno tiene”, indicó.
Explicó que “de las terapias dependiendo de cada especialista, la más utilizada es la cognitivo-conductual pero podemos usar la que más se adecue al paciente y algunas veces necesitan fármacos, sobre todo el trastorno límite de la personalidad, dependiendo como se presenten necesita apoyo farmacológico” .