La afición de los New York Knicks tomó las calles de la ciudad para festejar su primer campeonato de la NBA desde 1973, en una celebración que rápidamente se tornó violenta.
A través de redes sociales, se difundieron imágenes de multitudes saltando sobre patrullas y vehículos particulares, lo que obligó al despliegue de la policía antidisturbios.
La intervención de las fuerzas del orden derivó en fuertes enfrentamientos y la detención de al menos 56 personas por actos de vandalismo.
El saldo de los disturbios incluyó la quema de unidades de transporte público, destrozos en comercios locales y daños severos a unidades policiales.
El descontrol empañó una hazaña histórica para la franquicia neoyorquina, fundada en 1946 bajo el nombre de Knickerbockers —en honor a los pantalones que usaban los colonos neerlandeses del siglo XVII—, cuyo título puso fin a una sequía de más de cinco décadas.