Manuel Almeida es un apasionado historiador e investigador
El actual cronista oficial de Los Teques, Manuel Almeida, nació y fue criado en Matica Abajo, lugar que aseguró ha servido de fuente inspiradora para muchas de las cosas que ha creado. Apasionado de la lectura e investigación, refirió que proviene de una familia muy trabajadora.
“Mi madre costurera y mi padre fue obrero en la extinta fábrica Lanex, donde producto de un accidente laboral debió retirarse e instaurar un famoso puestico de condimentos y especias en el Mercado Municipal de El Paso, allí todo mundo lo conoce popularmente, desde ese entonces hasta la fecha, como Manolo”.
Remontándose a la época de su infancia, relató que guarda valiosos recuerdos de ese icónico centro de compras de nuestra ciudad. “Acompañaba a mi papá al puesto, estando aún muy niño, luego, a medida que fui creciendo, me dediqué a ayudarlo a la par de mis estudios. A los 18 años fue un poco más formal el trabajo; el punto es que allí pasa algo bien interesante, más allá del comercio es el intercambio de información, es muy rico en cuentos, historias y anécdotas que a mí me fascinaba escuchar”.
“Estudié la primaria en el Manuel Clemente Urbaneja, estando como en quinto grado participé en un concurso de cuentos. Un años más tarde, me entusiasmé por otro de igual índole y me gané el primer premio, que era el libro El Principito. Ya en el liceo San José me desvinculé un poco de la escritura, mas no de la lectura. Una vez que me gradué como bachiller y experimenté en el IUT con Informática, me di cuenta de que en definitiva no era lo mío”.
Tras abandonar esa carrera, comenzó a trabajar como recreador en planes vacacionales, donde por cierto aprendió mucho de la dinámica de tratar con niños. Allí unos amigos le hablaron acerca de la Escuela de Historia de la UCV, le entusiasmó la idea, pero no tomó la carrera de inmediato porque se activó con el teatro de calle y los zancos acrobáticos. Recordó que para ese momento estaba latente la demolición de la Casa Arturo Michelena y que él junto a otro grupo de jóvenes emprendieron una lucha cultural y de reconstrucción para evitarlo.
“Fueron varias las tomas que hicimos en distintos puntos de la ciudad, participé incluso en una banda de rock. Hasta que, en todo ese ambiente, conocí a Ramón Linares y sacamos adelante interesantes proyectos teatrales para Los Teques. Un día me agarró y me dijo que estaba muy bien lo que hacía, pero que debía ampliar mis horizontes, recordé lo del estudio por la historia, me inscribí en la UCV y empecé a estudiar de nuevo”.
Poco después de haber iniciado, se casó con su actual esposa, Kristel Girado, con quien lleva 18 años de matrimonio y dos hijas como fruto de esa unión. Se enfocó en el trabajo, alejándose momentáneamente de sus estudios, que retomó de la mano de Arístides Medina, quien a su vez lo activó como asistente de investigación en la Biblioteca Nacional.
Importantes proyectos
“Durante esa etapa estuve ligado a proyectos de gran envergadura investigativa, como el caso que comprendía la historia de las localidades, hice parte del equipo de formación para facilitadores y tutores de la Misión Cultura en el área de historia regional y local en 2005. Fue una experiencia muy interesante porque tuve la oportunidad de recorrer mi país y conocer los relatos de la gente, me gusta mucho escuchar, creo 100% en la oralidad, los cuentos y anécdotas de las personas son para mí muy interesantes; sobre todo sus memorias, que son muy ricas porque pueden recogerse múltiples visiones de un mismo tema sin desvincular la emoción que le imprime cada quien”.
Con toda esa enriquecedora experiencia, entró a trabajar en el recién fundado Centro Nacional de Historia, allí se llevó a cabo la recuperación de los archivos del Libertador y se giró la instrucción de que esa información pasara a la bóveda del Archivo General de la Nación para su difusión junto a los archivos de Miranda. “Hice parte del equipo técnico, en 2009 trabajé en la investigación también de los restos de Simón Bolívar, me enviaron por 10 días a Colombia, donde él murió”.
Una vez que ese centro fue asumido por la dirección de Pedro Calzadilla, propicia un vuelco institucional para crear la coordinación de historia local y articulación comunitaria, la cual dirigí.
“Yo propuse relacionar la historia con un tema de transformación social y activar a la gente que hace actividades en las comunidades en torno al tema de la memoria. Dicté muchísimos talleres en toda Venezuela, a la par que se desarrollaba en la universidad una serie de seminarios sobre historias de los barrios. Luego vino mi tesis, que se convirtió en mi primer libro y que relata la historia de la comunidad Matica Abajo, ese texto se llama A mi barrio le ronca el mambo”.
Primero la gente
Refirió que fue un fiel alumno y seguidor de los pasos de Idelfonso Leal y Salvador “Chito” Aguilar, excronistas de nuestra ciudad. “Los admiré y sigo admirando, fueron maestros inolvidables. Pienso que mi área de trabajo va enfocada en darle herramientas a la gente para que construya la historia de sus comunidades, cada uno de nosotros tiene un cronista interior”.
“Considero que los niños y jóvenes tienen mucho que aportar en este particular y más si explora lúdicamente para que a su vez ellos disfruten de lo que hacen, lo que puede asumirse en un trabajo bien integrado que genere mucha información relevante para la historia de nuestros pueblos”.
Hace cinco meses, Almeida pasó a ser el cronista oficial de la ciudad del clima ideal. “Mis antecesores se han dedicado de lleno a la capital de Miranda y la preservación del patrimonio que es fundamental, yo busco explorar también las zonas foráneas, así como en esos héroes anónimos que existen dentro de cada una de las comunidades y merecen un protagonismo”./MS/ac/Foto: William Sánchez/