Dos opciones claramente contrapuestas se debaten para enfrentar la crisis económica, política y social que padece Venezuela: De un lado, una Asamblea Constituyente que le de un nuevo giro político al país y del otro un cronograma electoral en el que se definan las fechas para unas vencidas elecciones de gobernadores y alcaldes que concluyan en unas elecciones presidenciales.
En un aspecto coinciden ambos protagonistas de la polarización que afecta al país y es el hecho de que Venezuela padece una severa crisis económica que ha transcendido la crisis social y generado una polarización de tal magnitud que ha impedido que los dos actores fundamentales se sienten en una mesa a negociar salidas.
En la propuesta constituyente se han pronunciado factores del Gobierno a su favor, de allí que ha iniciado conversaciones con distintos sectores buscando ampliar su base de apoyo.
Del otro lado la Mesa de la Unidad, disidentes del chavismo, gremios profesionales y empresariales y figuras académicas han planteado la inviabilidad de la propuesta gubernamental y proponen que sea “el pueblo venezolano” quien con su voto decida cuál es el camino apropiado para salir de la crisis. Este debate se produce en un escenario de alta conflictividad social con manifestaciones en todo el país que ha dejado más de 40 fallecidos.
Fuente: El Universal