Venezuela desplazó en la tercera semana de abril a Arabia Saudita como el segundo proveedor de petróleo de Estados Unidos.
Esta posición responde a la combinación de las dificultades que enfrenta el país del golfo para movilizar sus buques, debido a los conflictos en el Medio Oriente, y al sostenido crecimiento de las ventas venezolanas en el marco de las nuevas relaciones con el gobierno de Donald Trump.
Las estadísticas de la Administración de Información Energética (EIA) señalan que Venezuela exportó un promedio de 310.000 barriles de petróleo diarios (bpd) en la semana culminada el 24 de abril. Aunque esto representa una disminución del 38% respecto al lapso previo, la cifra superó largamente los 174.000 bpd enviados por los saudíes, su registro más bajo en 21 semanas.
La reanudación de las relaciones políticas y comerciales entre Caracas y Washington ha facilitado el flujo del crudo venezolano hacia las refinerías estadounidenses. En las primeras 16 semanas de 2026, el suministro promedia 254.000 bpd, lo que significa un alza del 12% en comparación con el mismo periodo de 2025.
La coyuntura actual en el Medio Oriente permite a Venezuela situarse como escolta de Canadá en el ranking de proveedores por segunda vez este mes. Se trata de una ubicación poco frecuente que solo se ha alcanzado en 37 de las 830 semanas que registran las estadísticas históricas de la EIA.