Este viernes el edificio quedará reducido a escombros
Una buena cantidad de familiares de víctimas del narcotráficante Pablo Escobar ya se encuentran en Medellín, invitados por la alcaldía de esta ciudad para estar presentes en la implosión, este viernes, del Edificio Mónaco, la abandonada edificación que fue fortín del temido criminal y que con los años se convirtió en un lugar de visita de turistas, nacionales y extranjeros.
El paso del tiempo ha hecho su labor en este lugar. Son ocho pisos que en los años ochenta contenían todo tipo de lujos y de las excentricidades que los capos narcos se daban, en especial en el penthouse, el lugar de ‘El Patrón’, con 1.600 metros cuadrados con acabados en mármol y enchapes en oro, junto a obras de arte de los más grandes artistas del arte universal, aunque algunos afirmaban que eran copias y los narcos habían sido engañados por grandes estafadores del arte internacional.
Se dice que Escobar no podía pasar largas temporadas en este lugar, al ya ser perseguido por los organismos de seguridad del Estado, por sus enemigos en el negocio ilícito e incluso por aquellos que algún día fueron sus amigos.
Allí guardaba uno de sus tesoros favoritos, una colección de cerca de 70 autos clásicos en los cuales gastó una buena cantidad de millones de dólares, dinero que le sobraba producto del narcotráfico.