Luisa Hernández de Morante es un ejemplo de una vida bien vivida
En diciembre cumplirá 97 años Luisa Mercedes Hernández de Morante, una maestra oriunda de Los Teques que no ha dejado que la vida le gane. Todos los días se levanta a las 5:00 am, se pone su uniforme y se va a la Unidad Educativa Nicolás Copérnico a dar clases.
Madre de 14 hijos, siete de ellos abogados, es un ejemplo vivo de que no existen las excusas para vivir una vida de buena manera. Ella asegura que el deseo de progresar y el respeto que siempre ha tenido por los demás y por su profesión, han sostenido su larga vida.
Se casó con Nicolás Morante y juntos construyeron una familia numerosa. “Nada es difícil, todo se trata de que te propongas algo que a ti te guste y no lo abandones”, dice con la misma claridad con la que habla de su costumbre de siempre ayudar a la gente, al prójimo y a los niños.
Esa filosofía la ha acompañado desde que, a los 18 años, se graduó en el año 1956 de la Escuela Normal Eulalia Buroz, ubicada en la capital mirandina.
Recordó que era difícil para esa época que una mujer pudiera graduarse pero como dijo, desde siempre se empeñó en lograr sus objetivos.
Aunque está jubilada, no ha perdido su vocación de maestra. Luego de cumplir con su ritual de las mañanas que va acompañado de un “poquitico de café”. Llega al colegio para enseñar valores y los cantos que, según lamenta, ya los niños no aprenden en casa: el himno a los héroes y el himno nacional, “tan bello que es”, son algunos de ellos.
Aprovecha para hacer un llamado a los padres: que les enseñen a sus hijos el amor por los estudios y los valores: ser justos, honestos, responsables, solidarios, empáticos. Así como ella los enseñó a sus 14 hijos y ellos a su vez lo multiplicaron a sus 25 bisnietos.

Su conexión con Carmen Rendiles
Además de su labor en la escuela, participa como voluntaria con las Hermanas de los Pobres en el Hogar Padre Machado. Su vínculo con esta comunidad tiene una conexión con sus antepasados: la santa Carmen Rendiles era tía de su madrina de bautizo.
En su estadía en Los Teques, la madre Carmen fue una colaboradora activa con este lugar. Ahora, Luisa acude a este lugar pasa animar a personas de la tercera edad a no sentirse menos: les digo que se arreglen, que sonrían, que la pasen bien.
La templanza que desarrolló en su larga vida la preparó para las adversidades que aún se asoman: el día de los terremotos se encontraba con su familia entera en La Guaira, celebrando un cumpleaños.
El autobús que había alquilado la familia pasó por medio de la tragedia a toda velocidad. “Veníamos dando vueltas en ese autobús. Cuando nos damos cuenta, es que estaban ocurriendo los terremotos”. Lo compara con el terremoto de 1967, que, a su juicio, no fue tan grave.
La evolución de Los Teques
Sobre Los Teques en la actualidad, manifiesta con mucha satisfacción que ha evolucionado bastante. Acostumbrada a codearse con personajes de la alta política del pasado, entre ellos el presidente Carlos Andrés Pérez, asegura que en el camino ha visto de todo.
“Ahorita tenemos este alcalde -refiriéndose a Farith Fraija- que se está preocupando bastante por arreglar lo que duró mucho tiempo dañado, me complace ver a las hermanas Báez en el bulevar, que son las artífices del tequeño y ver tantos cambios positivos”.
A casi un siglo de vida, Luisa Mercedes Hernández de Morante es un recordatorio de que el progreso y el respeto nunca se jubilan.