“La fatiga por confinamiento es un conjunto de sentimientos y emociones asociadas al estilo de vida propiciado por un confinamiento total o parcial. Por lo general, constituye una forma de desgaste psicológico, y mientras dura, la persona que la desarrolla siente malestar emocionalmente con una mezcla de estrés y ansiedad”.
La opinión pertenece a la psicóloga Daniela Capecchi, quien aseveró que “el impacto emocional se deriva en triplicar los niveles de depresión, se cuadruplican los niveles de ansiedad, desórdenes alimenticios, trastornos de sueño y ataques de pánico”.
Recomendó que “es vital desconectarse de las noticias de vez en cuando, comunicarse frecuentemente con las personas de confianza, cuidar la alimentación realizar actividades en familia, realizar rutinas de ejercicios, y buscar ayuda profesional en caso de ser necesario./IM/ct