Gran parte de negocios permanecen cerrados por afectaciones
Con pocos comercios abiertos ante la contingencia por las devastaciones del doble terremoto, ciudadanos de El Junquito, en el municipio Libertador, buscan mantener en pie el área comercial pese a que gran parte de las estructuras dedicadas a la economía resultaron afectadas, siendo estas el principal motor del pueblo como punto turístico.
Entre los puntos que lograron abrir sus puertas se encuentran contados abastos, tiendas de víveres y fruterías, algunos de ellos laboran con plantas debido a la falta de suministro eléctrico, lo que limitó los pagos a transacciones en efectivo y contados locales con puntos de venta operativos.
Para mantener el orden, comerciantes optaron por abrir a medias las santamarias desde el jueves por la tarde, por lo que ciudadanos realizaban colas para ingresar a establecimientos y poder adquirir los diversos productos.
En el caso de las señales de telefonía e internet, Avance conoció que los usuarios de Movistar y Movilnet registraron señal intermitente, mientras que la señal de Digitel se mantenía constante, sin embargo, la conexión a internet se limitó a través del uso de datos móviles, por la afectación en el servicio eléctrico.
Al respecto, una cuadrilla de la Corporación Eléctrica (Corpoelec) asistió al lugar a verificar el estado del cableado y realizar las maniobras pertinentes.

Locales desalojados
“Mi suegra vive exactamente donde colapsó la panadería, en la parte de abajo, entonces están siendo desalojados todos, porque es zona de alto riesgo. Respecto al sector comercial, casi no hay, esto va a ser para largo, porque sabemos que en todas partes, donde ha habido desastre, en La Guaira, Caracas, sobre todo aquí que el fuerte es el turismo se va a ver afectado y muy lento”, indicó Dósmil Leal, vecino.
Por otra parte, una comerciante detalló el golpe emocional que supone perder el pueblo en el que se crió. Con 54 años en la zona, Julia Hernández, relató a este medio que la panadería de su hermana fue una de las estructuras que se desplomó durante los terremotos, cobrando la vida de una joven madre y su pequeño de tres años. “Nosotros vivimos es del turismo, de la gente que viene aquí a El Junquito, ahora la situación es más precaria. Se cayó todo el edificio, la panadería y la entrada de La Toma. Las personas han salido por otros lados de la montaña, por detrás de los edificios porque la entrada está bloqueada por los escombros de la panadería y la casa de los Hernández”, precisó al indicar que la zona fue acordonada un día después del siniestro.