La madre del obispo celebró entre lágrimas su investidura
Entre los abrazos más emotivos que recibió monseñor Alberto Valentín Castillo García en su investidura como obispo de la Diócesis de Los Teques, destacó el de sus padres: Irma y Alberto, ambos de 80 años, no ocultaron sus lágrimas ni la emoción que les produjo ver a su hijo asumiendo la iglesia de esta zona.
A los asistentes a la toma de posesión, que se realizó el sábado en el santuario de la Virgen de Fátima en Carrizal, les llamó la atención la pareja de adultos mayores que no dejaban de aplaudir y llorar. Al abrazar al nuevo monseñor comprobaron que se trataba del amor de unos padres hacia su hijo.
Avance entrevistó a la señora Irma, quien recordó que su hijo Alberto le dijo a los ocho años que quería ser cura. “Fue una idea que le llegó de repente, yo le decía Chiquito y ese día me dijo: cuando sea grande voy a ser sacerdote”, recordó.

Lo que pensó que sería una idea del momento, regresó con fuerza entre los 11 y 12 años cuando estaba próximo a iniciar el bachillerato. Su madre recuerda que se encontró por casualidad a monseñor César Porras y los días siguientes siguió coincidiendo. A él le contó su deseo de ser religioso y Porras no dudó en apoyarlo, es por ello que estudió en un colegio de curas y comenzó a esa edad su camino hacia la ordenación.
Su familia aseguró que la certeza que tenía desde niño se trató de un llamado más espiritual, uno que venía del cielo. Hoy en día, el obispo García inició su ministerio prometiendo que se encargará de contagiar la alegría que viene del cielo a todos los que sufren y atraviesan un mal momento.
Ofició su primera misa en la Catedral
Este domingo, 26 de abril, continuaron los rituales litúrgicos que corresponden a su toma de posesión. En esta ocasión ofició su primera misa como obispo en la Catedral de Los Teques. El templo se llenó de fieles que quisieron ver de cerca al nuevo pastor mirandino.