Retornar a casa o salir a pasear es una experiencia incómoda, según lo califican habitantes y peatones que utilizan las aceras de la calle Vargas, específicamente desde el ambulatorio Doctor Eduardo Rísquez hasta el Parque Cultural Villa Teola, ya que aseguran que se encuentran notablemente deterioradas.
Un residente señaló que el concreto de las caminerías ya se ha desgastado y se han formado hundimientos que dificultan el paso.
“Ahora hay puras piedritas pequeñas que son incómodas para caminar, más que todo para los niños y personas de la tercera edad”, precisó. Otro peatón recalcó que cuando llueve las aceras son resbaladizas y añadió: “si me agarra la lluvia y está anocheciendo, subo alerta y a oscuras, porque casi no hay luminarias funcionando aquí”.