Las protestas generadas en La Paz por sectores que piden la renuncia del presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, derivaron en ataques y saqueos contra instituciones públicas, como el Tribunal Departamental de Justicia (TDJ) y algunas estaciones del teleférico, así como contra edificios y negocios privados.
Esta jornada llegó a La Paz una marcha de seguidores del expresidente Evo Morales (2006-2019), que se sumó a otras movilizaciones de la Central Obrera Boliviana (COB), campesinos aimaras y organizaciones sociales de la vecina ciudad de El Alto, todos con la consigna de exigir la renuncia de Paz.
Los manifestantes cercaron las calles aledañas a la plaza Murillo, donde se encuentran las sedes del Gobierno y el Parlamento, y lanzaron piedras, petardos y cargas de dinamita para intentar rebasar a los agentes antimotines desplazados en el sitio, quienes respondieron con gases lacrimógenos.
En medio del altercado, un grupo de personas arrancó las puertas de un edificio privado para usarlas como protección, mientras que otros sacaron del lugar objetos como papeles y maderas que usaron para encender fogatas y repeler el efecto de los gases.
En otro sector, destruyeron y robaron mobiliario, mientras otro grupo apedreaba un ingreso secundario a los juzgados.
Algunas estaciones del sistema de teleféricos que une a La Paz y El Alto también sufrieron destrozos, sobre todo por piedras lanzadas por los movilizados. La más afectada fue una parada situada en el centro histórico de La Paz, donde causaron daños dentro de las oficinas e incluso golpearon brutalmente a un policía que custodiaba el lugar.