Tal como lo venía anunciando el presidente de Chile, José Antonio Kast, este jueves inició el plan para la expulsión de migrantes en situación irregular con un vuelo de 40 personas, el cual parte desde Santiago y tendrá como destinos Colombia y Ecuador.
La medida forma parte de su política migratoria para reforzar el control fronterizo y el cumplimiento de las normas de residencia. Este vuelo hará escala en Iquique para recoger a más personas que han recibido decretos de expulsión por la comisión de delitos como hurto, robo, tráfico de drogas y porte de armas.
Kast señaló la noche del miércoles 15 de abril que recibió el Gobierno con más de 300 mil extranjeros en situación irregular, «algunos de ellos vinculados a redes de crimen organizado que introdujeron en Chile niveles de violencia que no habíamos conocido». Ante esta situación, el plan Escudo Fronterizo entró en vigencia con la instalación de zanjas, muros y el despliegue de seguridad en la zona norte del país.
El impacto inmediato se proyecta en los pasos limítrofes, donde las autoridades peruanas ya mantenían preocupación por el incremento de flujos migratorios y actividades ilícitas.
En respuesta, el Estado peruano activó un conjunto de medidas excepcionales que incluyen la declaratoria de emergencia en distritos estratégicos de la frontera, con el objetivo de contener riesgos asociados a la migración irregular y otras economías ilegales.