Antes de mediados de 2026, el gobierno de Cuba llevará a cabo un «redimensionamiento» integral de todo su aparato estatal, administrativo y empresarial, con el fin de reducir la burocracia nacional.
Este plan, anunciado por el presidente Miguel Díaz-Canel, busca establecer estructuras «más planas, dinámicas y eficientes» para mejorar la gestión gubernamental en todo el país.
El proceso, que actualmente se encuentra en fase de concepción y bajo consulta de grupos de expertos, contempla una reducción en el número de ministerios y cambios en la legislación vigente. El objetivo central es eliminar estructuras intermedias y redefinir las funciones de los organismos de la Administración Central, logrando así un funcionamiento más ágil del Estado.