Frente a las dificultades para acceder a empleos formales, el emprendimiento familiar se ha convertido en una vía de subsistencia para muchos.
Un ejemplo de esta realidad es el testimonio de la señora Carmen Alicia, con su emprendimiento «Los Dulces de Yaya», quien decidió adentrarse en la repostería por una profunda motivación familiar.
«Empecé a vender dulces para motivar a mi nieta, para ayudarla en la parte económica, porque conseguir trabajo ahorita aquí es muy difícil y ella tiene sus niños y tiene que salir adelante», relató, indicando que la iniciativa ha tenido una receptividad positiva a través de la venta de polvorosas, galletas y marquesas de chocolate y vainilla, las cuales se comercializan a un costo de 1,5$.
Asimismo, este esfuerzo ha servido de estímulo para que su nieta complemente los ingresos del hogar los fines de semana con la preparación de ceviche y comidas a domicilio. Para Carmen Alicia, el proyecto representa un camino de superación compartida, concluyendo que “a pesar de las adversidades del entorno, lo estamos superando».