Francia elige este domingo a su futuro jefe de Estado entre el liberal Emmanuel Macron y la ultraderechista Marine Le Pen y entre esas dos opciones están quienes no se sienten representados por ninguno y hacen augurar un aumento de la división ciudadana en cuanto se conozcan los resultados.
«Francia está fracturada desde hace tiempo y lamentablemente seguirá así. Tenemos un espíritu revolucionario y revanchista y lamentablemente no creo que cambie. Está en nuestro ADN», explica a Efe Martine, de 72 años.
Francia amanecerá el lunes ya sabiendo si vivirá otros cinco años de Emmanuel Macron en el Elíseo o tendrá, por primera vez, una persona de extrema derecha a los mandos del país.
La segunda vuelta de las elecciones presidenciales enfrenta a Macron –y a una visión moderada de Francia y de Europa– con una Marine Le Pen que, a base de moldear imagen y discurso, aspira a rascar apoyos incluso entre izquierdistas desencantados.